
Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

MEAPOCO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona de escasa voluntad y energía vital.
Término culto: Mingitorus minima.
Ubicación en el Archivo: Salón del ánimo, sección de la ausencia.

Etimología: Es una palabra compuesta de formación romance a partir del verbo mear y el adverbio poco. Evoca a alguien con tan poco espíritu que hasta su orina es escasa y sin fuerza.
No consta recogido en el diccionario de la RAE.

Nivel de ofensa:
Serio
Es un agravio de cobardía y/o inutilidad.

Vigencia: Nuevo cuño.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su incapacidad para sostener la mirada y su tendencia a encogerse de hombros ante cualquier pregunta.

Hábitat: Se le ve en las colas donde todo el mundo se le cuela, en las oficinas haciendo el trabajo que nadie quiere por no saber decir no, y en la silla de la esquina en las reuniones, esperando a que acabe para poder irse.

Peligrosidad:
Nula
El meapoco no es peligroso para nadie más que para sí mismo, aunque su falta de carácter puede desesperar a quienes dependen de él para tomar una decisión.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Sin recorrido. Es un término de uso coloquial que, aunque tiene una estructura castiza, no aparece en los diccionarios clásicos del Siglo de Oro como el de Autoridades o Covarrubias.
Para este concepto de hombre sin ánimo, Cervantes o Quevedo habrían usado apocado o pusilánime.
Se registra en la literatura que busca retratar el habla popular y urbana, especialmente en contextos de insulto rápido y despectivo entre personajes de clases medias o bajas.
Camilo José Cela, recuperó muchos de estos términos populares y vulgares para sus crónicas y novelas, dándoles carácter literario en su obra San Camilo, 1936 (1969):
«…y tú no eres más que un meapoco, un pobre diablo sin sangre en las venas que se asusta de su propia sombra antes de que empiece el jaleo.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Cuando alguien demuestra una falta total de iniciativa, valor o energía ante un reto sencillo o una injusticia flagrante.
Modo de empleo: Con una mezcla de lástima y desprecio.

Resumen y conclusión del Archivero
El o la meapoco es la insignificancia personalizada. Es el espécimen del poco ánimo y la cobardía. Es un ser de naturaleza apocada y escasa.
El meapoco nunca dice quiero, dice como tú veas; no tiene deseos, solo tiene miedos. Su rasgo principal es la abulia, la pusilanimidad y la pequeñez de espíritu.
Es el tipo de persona que en una discusión se da por vencido antes de que el otro empiece a hablar, simplemente para que el ruido cese.
Es el individuo que parece pedir perdón por ocupar un espacio físico, el que no tiene fuerzas ni para tener un vicio y cuya voluntad es tan escasa que un suspiro fuerte lo cambiaría de ideología.
El meapoco es el individuo que ha decidido que vivir es un riesgo demasiado alto y que lo mejor es pasar por el mundo sin hacer ruido ni sombra.
Es el ser que demuestra que hay gente que no vive, sino que simplemente dura.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 30 de julio de 1945».


Número de Registro: 000009106 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis no pretende alentar la discordia, sino la excelencia en el habla. Si estas palabras cruzan sus labios y hay consecuencias, son su responsabilidad. Sepa que nos lavamos las manos con más diligencia que Poncio Pilatos.


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