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PALMERO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona que jalea y acompaña con palmas.
Término culto: Palmerus adulator.
Ubicación en el Archivo: Salón de la lisonja, sección del acompañamiento ruidoso.

Etimología: Proviene del latín palma, que se refiere tanto a la palma de la mano como a la hoja del árbol (en este caso de la mano) y de su uso y oficio en el mundo del flamenco, donde el palmero es un artista esencial que marca el ritmo.
Utilizado posteriormente para describir la percusión servil de apoyo al líder.

Nivel de ofensa:
Serio
Llamar palmero a alguien es considerarle una herramienta —sin criterio ni voz propia— al sevicio de otro.

Vigencia: Nuevo cuño.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por la reacción inmediata y el entusiasmo. El palmero no espera a procesar la información; si el líder dice algo, el palmero asiente, ríe o aplaude antes de que termine la frase.

Hábitat: En las cenas de empresa alrededor del ejecutivo de mayor rango, en los mítines políticos tras el orador de turno y en los séquitos de artistas varios.

Peligrosidad:
Considerable
El peligro del palmero es que anula la autocrítica del líder, que acaba creyendo que es genial porque le aplauden todo.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Inicialmente el término aludía al peregrino que regresaba de Tierra Santa portando una hoja de palma como símbolo de su viaje y de la victoria de la fe. O al habitante de la isla de La Palma.
Más tarde, designó al músico del género flamenco que acompaña el cante y el baile haciendo sonar las palmas de las manos de manera rítmica.
La acepción despectiva moderna nace de una metáfora basada en el flamenco. El palmero social o político es aquel que no aporta la voz ni el talento principal, sino que se limita a aplaudir y celebrar ciegamente todo lo que dice o hace su jefe o líder con el fin de mantener su favor o su puesto.
Es el heredero de la claque francesa del siglo XIX, personas pagadas en los teatros para aplaudir o abuchear según conviniera.
En Crónica de Madrid (1983) de Francisco Umbral se lee:
«Los ministros de la democracia se rodean siempre de una corte de palmeros intelectuales, tipos que no han escrito un libro derecho en su vida pero que aplauden con las dos manos cualquier ocurrencia del poder a cambio de una canonjía o un viaje oficial.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Al detectar que se está celebrando una mediocridad o una tontería solo por el estatus de quien la dice.
Modo de empleo: Con un gesto de desdén.

Resumen y conclusión del Archivero
El o la palmero es un sirviente del aplauso, el ruido y la reafirmación de otro. No tiene voz, no tiene voto y su única función es ensalzar al líder, a la espera de una futura recompensa por ese servilismo de apoyo.
Principalmente forma parte de la corte de asesores y militantes políticos del ruido, jaleando a los suyos y abucheando a los otros, aunque también se prodiga en los cortejos de artistas y demás personas de relevancia.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 26 de junio de 1977».


Número de Registro: 000009816 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Considere este insulto como un dardo de doble punta. Si no sabe lanzarlo con la destreza necesaria, es muy probable que acabe hiriéndose a sí mismo. No nos hacemos responsables de las represalias, bofetadas o silencios gélidos que el uso de este material pueda provocar en su entorno social.


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