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MEAPILAS
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona exagerada en los actos de devoción religiosa.
Término culto: Mingitoria devotus.
Ubicación en el Archivo: Salón de la hipocresía, área de la devoción fingida.

Etimología: Es una palabra compuesta de formación romance, que consta del verbo mear y el sustantivo pila (refiriéndose a la pila bautismal o de agua bendita).
Define a una persona que manifiesta una piedad exagerada, afectada o hipócrita. Es quien frecuenta en exceso la iglesia no por verdadera fe, sino por exhibicionismo moral o escrúpulos ridículos.
La imagen evoca a alguien que está tanto tiempo junto a la pila de la iglesia que por fuerza ha de aliviarse en ella.

Nivel de ofensa:
Grave
Ataca el libre albedrío y la independencia espiritual del sujeto, reduciéndolo a un ser dependiente de los rituales y de la aprobación de un ser superior.

Vigencia: En desuso.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por el pasito corto y la cabeza ligeramente ladeada en señal de falsa humildad. Habla muy bajo, casi susurra. Y suele recitar pasajesde los textos sagrados.

Hábitat: Se le encuentra en las sacristías, en los primeros bancos en misa y en los grupos de catequesis.

Peligrosidad:
Nula
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Aunque su actitud de falsa devoción es un tema de siglos anteriores, el término específico es más moderno.
En el Siglo de Oro, para este concepto de beatería falsa, Cervantes o Quevedo habrían usado términos como santón, beato o hipócrita. Es en el siglo XIX y XX cuando se consolida en el lenguaje coloquial y en la literatura para atacar el beaterío asfixiante de las ciudades de provincias.
En La colmena (1951) de Camilo José cela encontramos el siguiente pasaje:
«—Ese lo que es, es un meapilas —dice doña Rosa—, un tío que se pasa el día en la parroquia para que el señor obispo le vea la cara, mientras por detrás arruina a quien puede.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Cuando alguien demuestra una obediencia ciega y ridícula a las normas o a la fe, o cuando presume de una moralidad tan estrecha que resulta asfixiante.
Modo de empleo: En tono quedo, sin levantar la voz.

Resumen y conclusión del Archivero
El o la meapilas vive su vida hipócritamente centrándose en el ritualismo religioso externo. Representa la fe entendida como una serie de ritos y rezos buscando la salvación a través de la proximidad al poder celestial. Pero no le importa si el compromiso de esas rutinas oratorias repetitivas le quitan tiempo para practicar la misericordia, la piedad o la caridad.
No tiene opinión propia hasta que no consulta con el párroco. Y se preocupa más por una palabra malsonante que por si se ha portado bien con el prójimo.
Se pasa el día sacristía arriba, sacristía abajo, con un fervor que huele a rancio y a cera usada. Es el espécimen que ha sustituido la columna vertebral por un reclinatorio.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 13 de octubre de 1903».


Número de Registro: 000007429 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
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