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CRÁPULA
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona que lleva una vida contraria a toda norma moral y que busca fundamentalmente sarisfacer sus deseos sexuales.
Término culto: Ñoqui-ñoqui crapulensis.
Ubicación en el Archivo: Salón de los excesos, estantería de los placeres varios.

Etimología: Del latín crápula y este a su vez del griego antiguo kraipále ‘resaca, malestar tras la embriaguez’.
De la consecuencia física pasó a designar la causa habitual: la vida de libertinaje, juerga y borracheras continuas. Finalmente, el término se aplicó como sustantivo para definir al individuo que lleva una vida licenciosa, amoral y entregada a los vicios.

Nivel de ofensa:
Serio
Es un insulto que contiene una pizca de envidia por parte de quien lo lanza. Acusas al sujeto de no tener principios, pero se le reconoce cierto estilo en su caída.

Vigencia: En desuso. Es un término con un aura bohemia y decimonónica.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su palidez de casino y sus ojos inyectados en sangre, pero siempre ocultos tras una actitud de indiferencia absoluta.

Hábitat: En los reservados de los clubes nocturnos, en las mesas de juego con apuestas que no puede pagar, y en las camas que no son la suya, despertando a mediodía con una mano en la frente y la otra buscando un cigarrillo.

Peligrosidad:
Nula
Para él que le llamen crápula no es un agravio, es la ratificación de su estilo de vida licencioso.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: En la Edad Media se utilizaba el término en los tratados de salud para hablar de la intoxicación alimentaria o por alcohol. El Libro de buen amor, del siglo XIV, alude a los peligros de la crápula como el exceso en el beber que ciega el entendimiento.
En el Siglo de Oro no se usaba como insulto. Los escritores preferían vicioso, perdido o disoluto.
Es en el realismo del soiglo XIX donde crápula triunfa para definir un tipo social específico: el hombre de buena familia o el burgués trasnochador que gasta su fortuna y su salud en burdeles, tabernas y juegos de azar.
En Tormento (1884) de Benito Pérez Gadós, se puede leer:
«Era un crápula de la peor especie, uno de esos hombres que envejecen en las tabernas y en los tugurios, arrastrando su dignidad por los suelos a cambio de un trago de vino o de una noche de juego.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Cuando alguien muestra una entrega total al vicio con un desparpajo que resulta casi insultante para la gente trabajadora.
Modo de empleo: Con una mezcla de reproche moral y reconocimiento de su estatus de bala perdida.

Resumen y conclusión del Archivero
El crápula es el individuo que ha decidido que la virtud es un invento para los que no saben divertirse.
Entregado a la molicie, el desenfreno, la disipación, la disolución, el relajamiento moral, el libertinaje, la depravación, el desenfreno, la indecencia, el encanallamiento, la licencia y el vicio. Y cuantos otros sinónimos podamos encontrar.
El clásico vividor y juerguista, entregado a los excesos, la fiesta constante y la vida nocturna, con un patente desprecio a las normas sociales.
Nota del Archivero: Llamar a alguien crápula hoy le otorga un aire de villano de película clásica o de poeta maldito.
Nota del Archivero: El futbolista del Manchester United, George Best, ganador del Balón de Oro en 1968, encajaba a la perfección con la definición de crápula. Llevó una vida de excesos que él mismo resumió con su famosa frase: «Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo malgasté».
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 4 de octubre de 1870».


Número de Registro: 000007549 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
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