Vicio: informalidad

Informalidad: la falta de seriedad y de rigor en el trato. Vicio de la palabra y el trato.

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    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona de escasa capadidad moral o intelectual.

    Término culto: Impresentabilis-indignus salialis.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la informalidad, sección de incapaces.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: Del latín praesentabilis, derivado de praesentare ‘mostrar o presentar en público’, al que el añadido del prefijo negativo in- lo convierte en impresentable, que es aquello que no reune las condiciones mínimas para ser mostrado ante los demás.

    Posteriormente el término pasó de calificar la inadecuación puramente estética o física a sancionar la indignidad ética, moral o intelectual de un sujeto.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Grave

    Es un agravio de reputación social. Es una expulsión simbólica de la comunidad educada, dictaminando que el sujeto carece por completo de la decencia básica necesaria para relacionarse con semejantes.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: Plena. Ideal para calificar a alguien cuya conducta no alcanza los mínimos exigibles.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su comportamiento al margen de todo protocolo cívico.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Se le encuentra en actos institucionales donde se rompe el protocolo con descaro, en cenas formales donde pulveriza todas las normas sociales y en cualquier entorno donde el decoro exija un mínimo de compostura que él decide pisotear.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Alta

    Por vergüenza ajena instantánea, por el peligro de que arrastre a quienes le acompañen a un pozo de bochorno del que es imposible salir con dignidad. La respuesta al insulto puede ser desmedida.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: La noción de que una persona pudiera ser calificada en su totalidad como impresentable emerge a medida que la sociedad burguesa de los siglos XIX y XX define de manera estricta los manuales de urbanidad y el concepto de respetabilidad pública.

    Acabó convirtiéndose en un insulto común para designar a quien quebranta las normas más elementales de la convivencia cívica.

    [añadido] En Los aires difíciles (2002) de Almudena Grandes se lee:

    «Me quieres explicar qué pasa contigo? —le increpó mientras se desabotonaba la camisa—. Eres un impresentable, tío, no se te puede llevar a ninguna parte.»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando una persona comete una falta grave de decoro, educación o responsabilidad pública que resulta intolerable para el grupo.

    Modo de empleo: Debe proferirse con un tono de indignación tajante y rotundo.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El o la impresentable es el espécimen que ha decidido dimitir de las normas más elementales de la convivencia para imponer su propio caos de mala educación. Es el infractor sistemático del pacto de convivencia.

    Es el ser cuyas formas, modales o conducta pública son tan desastrosas que causan bochorno ajeno, descalificándolo para habitar en sociedad sin supervisión.

    Puede llegar tarde a una cita solemne haciendo ostentación de su desinterés, proferir comentarios fuera de lugar con total ligereza o abandonar una responsabilidad capital dejando tirados a los demás, todo ello sin que se le altere el ritmo cardíaco.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 13 de mayo de 1911.»

    Firma al pie del Archivero Jefe
    Sello de autenticidad de El Energúmeno Ilustrado

    Número de Registro: 000009502 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Nuestra responsabilidad termina en el punto y final de esta ficha. Si decide llevar este agravio al mundo real y la jugada le sale por la culata, recuerde que lo hace bajo su responsabilidad y que aquí solo custodiamos la palabra, no el sentido común del usuario.

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    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

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    Definición: Persona alborotada, atolondrada, de poco juicio, imprudente, derrochadora y manirrota.

    Término culto: Botaratus non-cogito.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la insensatez profunda, arcón del despilfarro pecuniario.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: Del verbo botar ‘saltar, dar botes’ y se utilizaría metafóricamente para designar a una persona que se desplaza a saltos, inestable, inquieta, atolondrada y poco sensata. Posteriormente, botar adoptó la acepción figurada de ‘derrochar, despilfarrar o lanzar el dinero fuera de sí’.

    También señalar que el lingüista Joan Corominas lo vincula con el adjetivo antiguo boto ‘necio, tonto, torpe o de corto entendimiento’. Al igual que el Diccionario de Autoridades de 1726.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Moderado

    Es un agravio contra la madurez y estabilidad del sujeto.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: En desuso.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Es hiperactivo y ruidoso. Toma decisiones impulsivas, gasta lo que no tiene y da opiniones sobre temas que desconoce con una seguridad pasmosa.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Se le encuentra con frecuencia en fiestas donde no ha sido invitado, en la política de baja estofa o liderando proyectos que fracasan en menos de una semana.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Moderada

    El botarate no busca hacer daño, pero su falta de juicio y su tendencia al despilfarro (de dinero, de tiempo o de palabras) suelen dejar un rastro de caos a su paso.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: El término comenzó a tener un reflejo escrito claro a partir del siglo XVIII, dirigido a los jóvenes aristócratas o burgueses que malgastaban su herencia en diversiones frívolas y demostraban una total falta de seso.

    Durante el siglo XIX, el término se asentó con firmeza en la literatura del Realismo y el Naturalismo español, para perfilar a aquellos personajes caracterizados por su inconsistencia moral, su chulería o su incapacidad para asumir responsabilidades.

    A lo largo del siglo XX, el vocablo perdió parcialmente su vinculación exclusiva con el despilfarro económico, estabilizándose en el habla coloquial como un insulto o reproche dirigido hacia cualquier persona insensata, tonta o que actúa de manera alocada y sin medir las consecuencias de sus actos.


    En Visiones y visitas de Torres con Don Francisco de Quevedo por la corte (1727) de Diego de Torres Villarroel se habla de esta irresponsabilidad moral:

    «¿Quién ha de tratar contigo, si eres un loco, soberbio, voluble sin pies ni cabeza, ni asiento aun en tus mismos gustos o deleites? ¿Quién había de atender a tus despropósitos, vaciaduras y cachorradas sino yo, que soy otro botarate, casquilucio y rebelde?»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien propone una idea absurda con gran entusiasmo, cuando alguien cambia de opinión sin coherencia alguna o cuando alguien actúa sin medir las consecuencias más básicas.

    Modo de empleo: Debe decirse con rapidez, casi escupiendo la palabra. Que duene como una bofetada dialéctica limpia.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El o la botarate es el espécimen del alboroto y la falta de luces. Es el triunfo de la acción descontrolada sobre la reflexión. El que derrocha sus bienes, su juicio y su tiempo, echándolos por la borda.

    Es el ser que actúa antes de pensar, impulsado por un resorte de pura insensatez. Es el que llega a una reunión, lo alborota todo y se va sin haber solucionado nada.

    Su horizonte temporal acaba en unos milisegundos en el futuro, por lo que es incapaz de medir las consecuencias de sus actos.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 27 de noviembre de 1731».

    Firma del Archivero Jefe
    Estampación en rojo del sello de "El Energúmeno Ilustrado"

    Número de Registro: 000006118 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: >Séase sabido que todo aquel que extraiga esta ofensa para su uso en plazas, villas, mercados o palacios, lo hace fuera de nuestra jurisdicción y amparo. No responderemos ante juez, señor o verdugo por las ofensas proferidas. Quien pone el verbo, pone el cuello; y aquí no guardamos cabezas ajenas.

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    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona entremetida, bulliciosa, insignificante y de poco provecho.

    Término culto: Petimetrus mindundi.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la insignificancia social, aparador del bullicio.

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    Etimología: Proviene del árabe hispánico mohatref, ‘el que hace ostentación, arrogante, orgulloso, petulante’.

    La transición hacia el significado actual ocurrió a través de la mofa y la sátira social. El pueblo comenzó a aplicar esta palabra de forma burlesca para señalar a quien intentaba adoptar aires de grandeza o superioridad sin tener méritos para ello.

    Así, el término se desgastó hasta designar a la persona entrometida, bulliciosa, de poco provecho y ninguna sustancia.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Moderado

    Es una ofensa directa a la seriedad y valía del sujeto. Llamar a alguien mequetrefe es negarle cualquier autoridad o respeto.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: En desuso.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se caracteriza por querer estar en el centro de todas las conversaciones sin aportar nada más que ruido. Suele vestir de manera que busca llamar la atención. Se muestra agitado y nervioso.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Pasillos de oficinas donde se comentan chismes, corrillos de fiestas donde intenta impresionar a los presentes, y cualquier lugar donde pueda ejercer de ayudante de alguien importante para sentirse parte del juego.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Nula

    Su mayor daño es la irritación que produce. Es como un mosquito en una noche de verano: molesto, zumbón y difícil de atrapar, pero incapaz de causar una herida profunda.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: En el Siglo de Oro era un insulto común para rebajar la dignidad de los hombres jóvenes o de los criados que pretendían actuar con una autoridad o una altanería ridícula.

    Con el paso del tiempo, el agravio perdió cualquier carga de peligrosidad. Hoy se utiliza principalmente en el ámbito familiar o coloquial para definir a un sujeto flaco, insignificante o con actitudes ridículamente altaneras para su escaso mérito.

    En La vida es sueño (1631) de Pedro Calderón de la Barca se lee:

    «Entremetido.
    Y de este oficio soy jefe,
    porque soy el mequetrefe
    mayor que se ha conocido.»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien de poca valía intenta dar órdenes, opinar con soberbia o actuar como si fuera el protagonista de una situación que le queda grande.

    Modo de empleo: Con un tono de desdén absoluto, casi como si estuviéramos apartando una mota de polvo de la solapa.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El mequetrefe (o la mequetrefa) es el espécimen del ruido inútil. El que se mete en asuntos ajenos y pretende llevar la voz cantante, pero que carece de la categoría necesaria para ello. Y que suele quedar en evidencia como un donnadie pretencioso.

    Es la espuma de la sociedad: está arriba, se ve mucho, pero desaparece al menor soplido.

    En el Gabinete lo archivamos como el Espécimen de la Vanidad Diminuta. Es la prueba de que se puede estar muy ocupado sin estar haciendo absolutamente nada.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 8 de junio de 1640».

    Firma al pie del Archivero Jefe
    Sello estampado en rojo de "El Energúmeno Ilustrado"

    Número de Registro: 000005119 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Nuestra responsabilidad termina en el punto y final de esta ficha. Si decide llevar este agravio al mundo real y la jugada le sale por la culata, recuerde que lo hace bajo su responsabilidad y que aquí solo custodiamos la palabra, no el sentido común del usuario.

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    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

    espécimen:pícaro

    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona lista y espabilada; también tramposa y desvergonzada.

    Término culto: Pícaro espabilatus.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la desvergüenza, sección de la astucia, estante de los engaños con picardía.

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    Etimología: Su origen es tan turbio como sus intenciones. El origen exacto de la palabra es incierto y muy discutido por los filólogos. Existen dos hipótesis principales:

    La propuesta por Joan Coromines que la hace derivar del verbo picar es la más aceptada. Se documenta hacia 1525 con la expresión «pícaro de cocina», refiriéndose a los pinches de cocina encargados de tareas pesadas como mondar o picar alimentos. Eran jóvenes sin hogar, que vestían harapos y recurrían a pequeños hurtos o tretas para sobrevivir.

    Y la que postula que los primeros pícaros fueron soldados españoles licenciados o desertores que regresaban a la Península tras combatir en la Picardía francesa. Al quedar abandonados a su suerte y sin oficio, deambulaban mendigando o engañando por los caminos, y la población los etiquetó por su procedencia (picards).

    De todas, es una palabra puramente española que define a quien vive sin trabajar, o trabajando lo justo para engañar al prójimo.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Moderado

    Es un agravio con media sonrisa. Se le desprecia su falta de moral, pero se le reconoce su agilidad. Llamar a alguien pícaro es decirle que es un sinvergüenza con talento.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: Plena.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su ojo avizor. El pícaro nunca mira al frente; mira a los bolsillos, a las manos y a las debilidades de los demás. Tiene una lengua de oro y una capacidad de improvisación asombrosa.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Se le encuentra en estaciones de tren buscando incautos, mercados de antigüedades falsas, y cualquier lugar donde haya una aglomeración de gente.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Alta

    El pícaro no te hará daño físico, pero te dejará la cuenta corriente temblando. Y se tomará su venganza si le agravias.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: Es el personaje de baja condición, astuto, ingenioso y de mal vivir, protagonista de un género literario surgido en España en el siglo XVI.

    Desde el Lazarillo hasta el Buscón pasando por el Guzmán de Alfarache. Es el antihéroe que nos enseña que, en un mundo corrupto, ser honrado es un lujo que él no se puede permitir.

    En Poesías (1585) de Juan de Salinas se lee:

    «Canónigo fisgador,
    pícaro descomulgado,
    que de bonete a bonete
    me sacudiste de llano,
    préstame gratas orejas,
    si es que las tienes, tacaño,
    debiendo estar por ladrón
    mil veces desorejado.»

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    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien realiza una maniobra astuta pero moralmente dudosa para salir beneficiado a costa de otros.

    Modo de empleo: como advertencia a la víctima.

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    Resumen y conclusión del Archivero

    El pícaro o la pícara es el espécimen sin escrúpulos que medra a costa de la buena fe ajena.

    Es el que siempre tiene un negocio entre manos que requiere de tu ayuda económica, o el que sabe cómo colarse en el banquete sin tener invitación. Su mayor activo es la falta de vergüenza.

    El pícaro es el equilibrista de la delincuencia menor. Es un artista de la manipulación emocional. Y, a diferencia del ladrón violento o el rufián, el pícaro no roba por codicia, sino que hurta por hambre mediante el ingenio, la lisonja o la treta ingeniosa.

    Nota del Archivero: No confundir con el sinvergüenza, ése juega en ligas superiores.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 30 de junio de 1590».

    Firma manuscrita a pluma del Archivero Jefe
    Sello de autenticidad de El Energúmeno Ilustrado

    Número de Registro: 000003877 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis es un compendio de arqueología léxica y folklore verbal. Su finalidad es documentar el agravio, no fomentar su ejercicio. Utilícelo bajo su propia cuenta y riesgo. Y recuerde que la elegancia de un insulto no disminuye el tamaño del impacto (ni las consecuencias).

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    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

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    Definición: Persona que lleva una vida contraria a toda norma moral y que busca fundamentalmente sarisfacer sus deseos sexuales.

    Término culto: Ñoqui-ñoqui crapulensis.

    Ubicación en el Archivo: Salón de los excesos, estantería de los placeres varios.

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    Etimología: Del latín crápula y este a su vez del griego antiguo kraipále ‘resaca, malestar tras la embriaguez’.

    De la consecuencia física pasó a designar la causa habitual: la vida de libertinaje, juerga y borracheras continuas. Finalmente, el término se aplicó como sustantivo para definir al individuo que lleva una vida licenciosa, amoral y entregada a los vicios.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Serio

    Es un insulto que contiene una pizca de envidia por parte de quien lo lanza. Acusas al sujeto de no tener principios, pero se le reconoce cierto estilo en su caída.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: En desuso. Es un término con un aura bohemia y decimonónica.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su palidez de casino y sus ojos inyectados en sangre, pero siempre ocultos tras una actitud de indiferencia absoluta.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: En los reservados de los clubes nocturnos, en las mesas de juego con apuestas que no puede pagar, y en las camas que no son la suya, despertando a mediodía con una mano en la frente y la otra buscando un cigarrillo.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Nula

    Para él que le llamen crápula no es un agravio, es la ratificación de su estilo de vida licencioso.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: En la Edad Media se utilizaba el término en los tratados de salud para hablar de la intoxicación alimentaria o por alcohol. El Libro de buen amor, del siglo XIV, alude a los peligros de la crápula como el exceso en el beber que ciega el entendimiento.

    En el Siglo de Oro no se usaba como insulto. Los escritores preferían vicioso, perdido o disoluto.

    Es en el realismo del siglo XIX donde crápula triunfa para definir un tipo social específico: el hombre de buena familia o el burgués trasnochador que gasta su fortuna y su salud en burdeles, tabernas y juegos de azar.

    [añadido] En El olvido que seremos (2006) de Héctor Abad se lee:

    «[…] todo ser humano, está condenado a ser lo que es, y que no hay vara que lo enderece, ni mala compañía que lo tuerza, y tal vez tuvo la suerte, también, de que ninguno de nosotros saliera crápula, enfermo, vago, idiota o inútil […]»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien muestra una entrega total al vicio con un desparpajo que resulta casi insultante para la gente trabajadora.

    Modo de empleo: Con una mezcla de reproche moral y reconocimiento de su estatus de bala perdida.

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    Resumen y conclusión del Archivero

    El crápula es el individuo que ha decidido que la virtud es un invento para los que no saben divertirse.

    Entregado a la molicie, el desenfreno, la disipación, la disolución, el relajamiento moral, el libertinaje, la depravación, el desenfreno, la indecencia, el encanallamiento, la licencia y el vicio. Y cuantos otros sinónimos podamos encontrar.

    El clásico vividor y juerguista, entregado a los excesos, la fiesta constante y la vida nocturna, con un patente desprecio a las normas sociales.

    Nota del Archivero: Llamar a alguien crápula hoy le otorga un aire de villano de película clásica o de poeta maldito.

    Nota del Archivero: El futbolista del Manchester United, George Best, ganador del Balón de Oro en 1968, encajaba a la perfección con la definición de crápula. Llevó una vida de excesos que él mismo resumió con su famosa frase: «Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo malgasté».

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 4 de octubre de 1870».

    Firma a pluma del Archivero Jefe
    Sello estampado en rojo de "El Energúmeno Ilustrado"

    Número de Registro: 000007549 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Nuestra responsabilidad termina en el punto y final de esta ficha. Si decide llevar este agravio al mundo real y la jugada le sale por la culata, recuerde que lo hace bajo su responsabilidad y que aquí solo custodiamos la palabra, no el sentido común del usuario.

  • membrete de El Energúmeno Ilustrado

    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva


    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona que rezonga (o rezongla), gruñe y refunfuña a lo que se le manda en señal de enojo y que acaba ejecutándolo de mala gana. También rezonglón.

    Término culto: Rezongatus murmurata.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la murmuración, pasillo de los lamentos sordos, anaquel de la renuencia.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: Del latín resonare ‘resonar’ pero pasado por el filtro de la mala leche popular, por el uso de onomatopeyas como zung o zong como imitación de un ruido o murmullo bajo y confuso.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Moderado

    Es un agravio de convivencia, de denuncia de actitud.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: Plena.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por sus labios apretados y su vocalización defectuosa. El rezonglón nunca te dirá a la cara «no quiero hacerlo»; te dirá que sí, pero mientras se da la vuelta, soltará un «siempre igual…» en un volumen justo para que sepas que se está quejando, pero no tanto como para que puedas pedirle explicaciones.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Se le suele avistar en las colas de las ventanillas públicas, en los pasillos de las oficinas cuando se asignan tareas extra, y en el salón de casa cuando toca fregar los platos.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Moderada

    En principio leve, pero fácilmente sube a moderadad porque el rezongo es como la humedad y termina calando en el ánimo de todos los presentes hasta que alguien estalla.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: Históricamente, el rezongón ha sido un personaje típico de la literatura de costumbres y del teatro breve (entremeses).

    El criado rezongón es un arquetipo literario. Cumple con su deber, pero castiga al que manda con su murmullo constante.

    Se asociaba con la falta de docilidad y la mala crianza. Covarrubias lo vincula con el «gruñir del perro» que no muerde pero muestra los dientes.

    En Apologética historia sumaria (1527) de Fray Bartolomé de las Casas se puede leer:

    «Oye bien lo que te fuere encomendado y no lo olvides, mas hazlo bien. No des mala respuesta ni seas rezongona, y si no lo puedes hacer, con humildad te excusa.»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Debe usarse cuando el continuo murmurar empieza a ser cansino.

    Modo de empleo: Con un tono de queja y con un «ya está bien».

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El rezongón o la rezongona es la banda sonora de la desgana.

    Obedece, sí, pero arrastrando los pies y demostrando su desagrado mediante un ruido sordo y quejumbroso. Murmurando entre dientes una letanía de quejas que nadie termina de entender, pero que todos sienten.

    Es un término cotidiano, infalible para definir a niños que se quejan quedamente porque no quieren irse a la cama, empleados que odian los lunes y maridos o esposas que sacan la basura como si estuvieran cargando con la cruz del Gólgota.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 15 de febrero de 1720».

    Firma manuscrita a pluma del Archivero Jefe
    Sello de autenticidad de El Energúmeno Ilustrado

    Número de Registro: 000005769 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis pone a su disposición el acero de la lengua, pero no pone el brazo ni el pecho. Cualquier daño colateral, pérdida de honra o intercambio de golpes resultante de emplear este término será responsabilidad exclusiva de quien lo exhala. Nos lavaremos las manos con agua de rosas mientras usted lidia con el ofendido.

  • membrete de El Energúmeno Ilustrado

    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva


    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona que comete actos ilegales o que incurre en inmoralidades en provecho propio. Carente de honradez.

    Término culto: Aprovechatus inmoralis.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la inmoralidad, sección de caraduras recalcitrantes.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: Del latín verecundia ‘respeto, modestia o temor reverencial’ y la preposición de carencia sin.

    Define a aquel que ha perdido (o nunca tuvo) el sentimiento de humillación o arrepentimiento ante una falta.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Grave

    Es un agravio que merece el que ataca al núcleo de la convivencia: la honestidad.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: Plena. Universal y atemporal.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su sonrisa de impunidad. El sinvergüenza no agacha la cabeza cuando le descubren en una mentira; la levanta y busca una excusa que te haga sentir culpable a ti. Mentira sobre mentira. Su rasgo principal es la cara dura, que le proporciona una resistencia física y mental a la crítica que le permite seguir adelante mientras el resto del mundo se escandaliza.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: En los reservados de los restaurantes caros con dinero ajeno, colándose en la fila del supermercado mientras finge que no ve a nadie o en su círculo de allegados maniobrando para que le presten dinero.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Extrema

    Elevadísimo riesgo de expolio moral y material. El sinvergüenza no tiene freno, lo que le permite llegar más lejos que cualquiera.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: Es el descendiente directo del pícaro del Siglo de Oro, pero despojado de la necesidad de supervivencia y movido solo por el puro vicio de la desfachatez que le exuda por los poros. En la literatura, es el Lazarillo de Tormes si hubiera tenido una tarjeta de crédito black. Representa el triunfo del individualismo más cínico sobre el contrato social.

    [añadido] En Segunda parte del Lazarillo de Tormes (1620) de Juan de Luna se lee:

    «Parecía, aquel cabrito, piedra imán: cuando menos me caté, los hallé a todos tres encima mi plato. La sinvergüenza cachihondilla tomó un bocado, y dijo: «con vuesa licencia, hermano,» y, antes de tenerla, ya lo había metido en la boca […]»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Debe usarse cuando alguien comete una injusticia evidente con un descaro que ofende a la inteligencia, o cuando alguien abusa de la buena fe de los demás sin el menor rastro de remordimiento.

    Modo de empleo: Con todo el desprecio y bilis que puedas acumular. Como si tuvieras la boca sucia. Aunque, lamentablemente, es posible que le resbale.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El o la sinvergüenza es el espécimen que ha decidido que la ética es un lastre y que la opinión de los demás es un ruido de fondo. Para él, el mundo no es una comunidad, sino un autoservicio gratuito.

    No le importa pisar cabezas o causar descalabros para conseguir lo que quiere. No le importa de quién saca provecho ni siente ningún remordimiento por ello.

    Es altamente recomendable escapar de su mirada evaluadora y mantener una constante distancia de seguridad.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 24 de enero de 1530».

    Firma manuscrita a pluma del Archivero Jefe
    Sello de autenticidad de El Energúmeno Ilustrado

    Número de Registro: 000002269 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Nuestra responsabilidad termina en el punto y final de esta ficha. Si decide llevar este agravio al mundo real y la jugada le sale por la culata, recuerde que lo hace bajo su responsabilidad y que aquí solo custodiamos la palabra, no el sentido común del usuario.

  • membrete de El Energúmeno Ilustrado

    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva


    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona informal, fantasiosa, irresponsable, que no merece crédito. Afecto de una informalidad crónica y muy dado a las promesas hueras.

    Término culto: Cantamanianus phantasticus.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la informalidad, anaquel de la procrastinación.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: El origen histórico se remonta al Siglo de Oro español (siglos XVI y XVII) cuando el uso social del término se centraba en la idea de posponer compromisos indefinidamente. Cuando el espécimen era requerido para efectuar un pago o dar cumplimiento a un compromiso, este respondía «mañana». Como esta melodía de aplazamiento se repetía, se la conoció por «cantar mañana».

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Moderado

    Mas que herir, desprestigia la fiabilidad del sujeto.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: Plena. Es un insulto de cabecera para aplicar en el mundo laboral, a los falsos emprendedores y a los políticos en campaña.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su infundado optimismo, su procrastinación entusiasta y su perpetua inmersión en proyectos grandiosos imposibles de llevar a buen puerto.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: En los coworkings vendiendo humo, en las barras de bar prometiendo negocios a los amigos y en las ferias de muestras con tarjetas de visita que acaban en la papelera porque carece de crédito.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Leve

    Por el riesgo de pérdida de tiempo, ya sea por irle detrás para que cumpla o por prestar atención a lo que dice.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: Es el heredero del charlatán de feria y del embaucador de los sainetes. En la literatura española, es el personaje que viste bien pero debe tres meses de alquiler, un clásico en las obras de Arniches o Galdós.

    [añadido] En La sombra del viento (2001) de Carlos Ruiz Zafón se lee:

     «La portera frunció el ceño, decidiendo si me catalogaba de cantamañanas o me concedía el beneficio de la duda.»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando este ser de palabra volátil, este arquitecto de castillos en el aire hace gala de su informalidad. Y debe pronunciarse más como un calificativo, como una constatación de la realidad, que como insulto.

    Modo de empleo: «Eres un cantamañanas». Así y punto.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El o la cantamañanas es un espécimen muy extendido, así que es muy fácil toparse con uno de ellos. Sea cauto y no se deje contagiar por su entusiasmo y, sobre todo, no establezca plazos: nunca los cumplirá.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 11 de abril de1979».

    Firma manuscrita a pluma del Archivero Jefe
    Sello de autenticidad de El Energúmeno Ilustrado

    Número de Registro: 000009103 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Este agravio es una pieza de museo léxico. Aunque parezca inofensiva por su antigüedad, su carga de desprecio permanece intacta. Su aplicación en el siglo XXI puede causar confusión, desconcierto o, en el mejor de los casos, un silencio sepulcral seguido de una búsqueda rápida en Google por parte del agraviado. Úselo bajo su responsabilidad.

  • membrete de El Energúmeno Ilustrado

    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

    grabado antiguo de un personajillo sin sustancia para representar al badulaque

    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona necia, inconsistente, de comportamiento atolondrado y muy informal con los compromisos adquiridos. Irresponsable.

    En el Diccionario de Autoridades (1726), ya se le definía como alguien «de poco fuste, sin peso ni estabilidad en sus acciones»..

    Término culto: Badulaque informalis.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la estulticia, departamento de la sustancia insustancial.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: En el siglo XVIII, un badulaque era un afeite líquido que las mujeres usaban para maquillarse el rostro. También recibía tal nombre un guiso de poca sustancia.

    Por esa falta de solidez y consistencia, el término pasó a aplicarse también a la persona sin fundamento. A aquél que se comporta con una total falta de coherencia y seriedad. Que parece tener líquido en la cabeza en lugar de un cerebro sólido.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Serio

    Llamar a alguien badulaque es calificarle de «personajillo» de poco peso, alguien de quien nadie se puede fiar por su falta de seriedad y rigor.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: Arcaico. Se trata de una ofensa olvidada.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su inconsistencia. El badulaque dice una cosa y hace otra (o directamente no hace nada). Es el que promete arreglarte el ordenador y termina rompiéndote la cafetera. No tiene palabra, no tiene orden y su cabeza es un hervidero de ideas absurdas que nunca llegan a buen puerto. Mantener una conversación con un badulaque es como intentar agarrar humo con las manos.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Negocios que duran dos semanas, juntas de vecinos donde propone montar un acuario en el hueco del ascensor y en cualquier lugar donde se requiera una mínima responsabilidad que él, por supuesto, eludirá con una sonrisa boba.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Considerable

    Moderada si se pasa de él, pero considerable si se le deja tomar parte. Es el caos organizativo personalizado. Su falta de juicio puede arruinarte una tarde, una cena o un proyecto de trabajo por pura incompetencia y falta de rigor.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: Durante los siglos XVI y XVII el badulaque era un guiso de chanfaina que consistía en un picadillo de vísceras (hígado, pulmones, corazón) cortadas en trozos pequeños y cocinadas con una salsa espesa.

    Al ser una mezcla de sobras o «partes menores del animal», se asoció con algo de poco valor o compuesto por retazos sin orden ni concierto.

    Durante el siglo XVIII se llamó badulaque a un cosmético líquido que se aplicaba en el rostro para ocultar las imperfecciones de la piel. Aquí la metáfora era la superficialidad.

    Durante el siglo XIX el término adquiere el significado comentado anteriormente.

    En literatura es el personaje de sainete que siempre llega tarde, con la peluca torcida y una excusa que no se cree ni él. Representa la ligereza de espíritu llevada al extremo del ridículo.

    En La Puchera (1889) de José María de Pereda, podemos leer:

    «Para entendernos mejor y más pronto: el jándalo Baltasar era un badulaque sin pizca de cultura moral ni intelectual […]»

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    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien demuestra ser una persona de poca palabra, atolondrada, o cuando comete una tontería por falta de seriedad y juicio.

    Modo de empleo: Con un gesto de desdén, como quien espanta una mosca. «¡Vete de aquí, badulaque! Que no sabes ni por dónde te da el aire».

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    Resumen y conclusión del Archivero

    El (o la) badulaque es el vacío con patas. Es el espécimen de la inconsistencia crónica. No atiende compromisos, es impuntual, propone ideas disparatadas, es un irresponsable, carece de juicio, prioriza lo trivial sobre o importante, carece de seriedad… es un badulaque.

    Es el ser que demuestra que se puede caminar, hablar y vestir sin tener un solo pensamiento sólido que sostenga la estructura.

    Nota del Archivero: El término ha tenido un impacto en la cultura pop del siglo XX en España, debido a la influencia de una caricatura animada de por nombre Los Simpson.

    En el doblaje español, el establecimiento de Apu (The Kwik-E-Mart) fue traducido como El Badulaque. Una elección brillante que reforzaba la idea de un lugar donde venden cosas varias y pequeñas y quizá no de primera necesidad.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 10 de febrero de 1890».

    Firma del Archivero Jefe en tinta color antracita
    Sello estampado de "El Energúmeno Ilustrado" validando el contenido

    Número de Registro: 000006745 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis es un compendio de arqueología léxica y folklore verbal. Su finalidad es documentar el agravio, no fomentar su ejercicio. Utilícelo bajo su propia cuenta y riesgo. Y recuerde que la elegancia de un insulto no disminuye el tamaño del impacto (ni las consecuencias).