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SOSO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona que carece de gracia y viveza.
Término culto: Insipidus vulgaris.
Ubicación en el Archivo: Salón de la vacuidad, estante de la sosería.

Etimología: Del latín insulsus, compuesto por el prefijo negativo in- y salsus ‘salado’. Literalmenre sin sal.
De la falta de sabor en la comida, pasó metafóricamente a la falta de gracia, agudeza o espíritu en una persona.

Nivel de ofensa:
Leve
No es un insulto que busque herir el honor, sino que certifica la ausencia de sabor. Llamar a alguien soso es decirle que su personalidad es el equivalente a una pared pintada de color hueso.

Vigencia: Plena. Aunque ahora se les llama discretos.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su estética plana y su asombrosa capacidad para no destacar en ninguna fotografía, incluso si es el protagonista.

Hábitat: Se le encuentra con frecuencia en las secciones de muebles de oficina, en las cenas de compromiso y en los clubes de filatelia.

Peligrosidad:
Nula
Si acaso un leve riesgo de desvanecimiento por aburrimiento. El único peligro es que, tras pasar una tarde con él, sientas que el mundo ha perdido saturación de color y que la comida te sepa a poco durante las siguientes 24 horas.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: En el siglo XVI, un insulso o soso era aquel que no tenía el donaire necesario para la vida social. Era una tacha social grave en una corte que premiaba el ingenio y la respuesta rápida.
[añadido] En La bodega (1905) de Vicente Blasco Ibáñez se lee:
«— Porque no le quiero; porque me he cansao de él, ¡ea! Es un soso que me aburre. ¿No soy yo dueña de querer al hombre que me guste?»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
No es que haga nada en especial que merezca un insulto. Simplemente que su presencia y actitud va cargando y cargando, hasta que uno no puede más y espeta «pero qué soso que eres».
Modo de empleo: Sin levantar la voz y con cierto aire de pena.

Resumen y conclusión del Archivero
El soso o la sosa no ríe, simplemente emite una mueca de cortesía; no opina, solamente asiente con prudencia. Su rasgo principal es la meutralidad más neutra.
Es incapaz de generar una anécdota, de llevar la contraria o de poner un adjetivo fuera de lugar. Hablar con él es como masticar cartón mojado: llena el tiempo, pero no alimenta.
El soso no hace daño, pero aburre.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 19 de septiembre de 1601».


Número de Registro: 000005115 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis es un compendio de arqueología léxica y folklore verbal. Su finalidad es documentar el agravio, no fomentar su ejercicio. Utilícelo bajo su propia cuenta y riesgo. Y recuerde que la elegancia de un insulto no disminuye el tamaño del impacto (ni las consecuencias).


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