
Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

SIESO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona desagradable, antipática y desabrida.
Término culto: Siesus non-agradabilis.
Ubicación en el Archivo: Salón de la antipatía y el desagrado, rincón de lo insípido.

Etimología: Del latín sessus, participio pasivo del verbo sedere ‘estar sentado’. En el latín tardío y en su evolución al castellano medieval, sessus adquirió el significado sustantivo de ‘asiento o lugar donde uno se sienta’.
A través de un proceso de especialización anatómica y tabú lingüístico, la voz pasó a designar de forma vulgar el ano junto con la porción terminal del intestino recto.
Posteriormente se equipara metafóricamente la naturaleza adusta, hosca y desagradable de una persona con la parte anatómica mencionada, considerada tradicionalmente como algo sucio, carente de gracia o repulsivo. Dando así lugar al uso del término como insulto.

Nivel de ofensa:
Serio
Es un agravio que señala la falta de simpatía y de cordialidad en el trato, que señala al repelente.

Vigencia: Plena. Especialmente en el sur de España, aunque extendida a todo el territorio para definir a la gente sin ángel y de trato difícil.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su economía de la sonrisa y por su antipatía preventiva, que le lleva a ser desagradable por si acaso.

Hábitat: Se le suele encontrar en los mostradores de atención al público donde parece que te está haciendo un favor por no escupirte, liándola parda en las reuniones familiares donde siempre hay alguien empeñado en hacerle cambiar de actitud, y en las cenas de empresa sentado en una esquina mirando el reloj con desprecio.

Peligrosidad:
Leve
Aunque alta para el buen rollo.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: En su acepción anatómica estrictamente fisiológica y literal, sieso se documenta de forma abundante desde los albores de la literatura medieval, figurando con total normalidad en tratados de medicina y cirugía del siglo XIV y XV, así como en textos satíricos del Siglo de Oro.
Pero el su uso para definir a una persona desagradable, seca, malhumorada o insociable se mantuvo limitado durante siglos en el registro oral de las hablas meridionales, con especial arraigo en Andalucía (frecuentemente intensificado bajo la fórmula sieso manío).
No fue hasta finales del siglo XX que se utilizó en la narrativa contemporánea y los medios de comunicación. Entonces perdió parte de su originaria carga obscena, normalizándose como un sinónimo de malaje o esaborío.
[añadido] En La luz crepuscular (2010) de Joaquín Leguina, podemos leer:c
«Entonces, reconcomido por su propio e impotente silencio, quizá pensando que ella se llevaría la impresión de que era un sieso y un inútil, se dispuso a sustituir las negadas palabras por la acción: le tomó con sus dos manos la cabeza y la besó en los labios»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Cuando alguien responde con sequedad o mala educación a un gesto amable, o cuando su falta de simpatía resulta ofensiva para el sentido común.
Modo de empleo: Con una mueca de desagrado, como si hubieras chupado un limón.

Resumen y conclusión del Archivero
El sieso o la siesa es el espécimen que ha confundido la seriedad con la mala educación y la sobriedad con la aridez del alma.
Cultiva el don de la aridez emocional, Es una persona tan falta de gracia, salero o amabilidad que su mera presencia baja la temperatura ambiental diez grados.
No saluda. Reconoce tu presencia, si es que se digna a hacerlo, con un gruñido imperceptible. Si le haces un favor, te mira como si fuera su derecho divino; si le cuentas un chiste, te analiza con la frialdad de un entomólogo mirando a un bicho raro; si te acercas a él te escanea con un punto de asco en la mirada.
Su personalidad es tan cerrada, oscura y desagradable como el mismísimo ojete.
Nota del Archivero: Las hemorroides se producen en el sieso.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 19 de mayo de 1993».


Número de Registro: 000016683 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
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