
Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

SALIDO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona que experimenta con urgencia el apetito sexual.
Término culto: Salidus apetentia-carnalis.
Ubicación en el Archivo: Gran Salón de la lascivia, sección del deseo baboso.

Etimología: Es formalmente el participio del verbo salir, cuyo origen se encuentra en el latín salire ‘saltar, brotar, surgir’.
El salto semántico desde el movimiento físico hacia la urgencia del apetito sexual se produjo a través de una transposición del ámbito ganadero.
Originalmente, se aplicaba de forma exclusiva a las hembras de los animales cuadrúpedos cuando se encontraban en el período de celo, momento en el cual sus órganos genitales externos se muestran abultados, congestivos o literalmente salidos hacia el exterior,
A lo largo del siglo XX pasó a aplicarse a los seres humanos para señalar al individuo cuyo deseo erótico se manifiesta de forma desbordada, obsesiva o sin el decoro de la represión social, equiparando su conducta a la urgencia instintiva e irrefrenable de un animal en celo.

Nivel de ofensa:
Serio
Es un agravio de falta de decoro que señala una escasez alarmante de filtro social y una obsesión monomaníaca de cariz sexual.

Vigencia: Plena. Mientras el mundo sea mundo…
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su mirada de escáner anatómico y por una asombrosa capacidad para reinterpretar cualquier frase inocente con un doble sentido de contenido erótico.

Hábitat: Se le encuentra en fiestas de madrugada, en los alrededores de los vestuarios, y en cualquier entorno donde la inhibición decaiga.

Peligrosidad:
Considerable
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Primero se aplicó a las hembras (de animales cuadrúpedos), más tarde a los varones (humanos) y después a ambos sexos.
El término devino en un uso marcadamente popular y vulgar que servía para censurar o parodiar a quienes mostraban una fijación monomaníaca con el sexo o intentaban propasarse de manera sistemática.
El salido desciende directamente de la gran estirpe del lascivo y del viejo verde de la comedia de enredo, adaptado a la inmediatez de la calle.
En El gran momento de Mary Tribune (1972) de Juan García Hortelano encontramos:
«— Pero si yo lo comprendo. Una es mujer y joven y usted, con todos los respetos, señorito, no se ofenda, es usted un salido.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Debe usarse tan pronto como se aprecie la primera señal de baboseo o salida de tono sexual.
Modo de empleo: Depende del emisor: con tono de reproche divertido si eres su amigote, con un tono de censura si eres un tercero al que molesta su actitud o con un tono frío y cortante, sin gritar pero a un nivel suficientemente alto para que todos lo oigan, si eres el objeto de su deseo.

Resumen y conclusión del Archivero
El salido o la salida es el espécimen que ha subordinado su corteza cerebral y su sentido de la oportunidad a los dictados de sus gónadas. Es el ser que nos demuestra que se puede vivir en un estado de perpetua adolescencia hormonal, incapaz de mirar a los ojos a nadie sin calcular antes la distancia hacia el catre más cercano.
Dueño de una líbido desatada, deja de lado el decoro y las normas sociales, merced a una escasez alarmante de filtro mental, reduciendo toda interacción social a una obsesión monomaníaca de cariz sexual.
No conversa; acecha verbalmente. Es incapaz de mantener una reunión de trabajo, una cena familiar o una charla sobre meteorología sin que sus pensamientos y sus insinuaciones descarrilen hacia el terreno carnal. Confunde la confianza con el acoso y la espontaneidad con la ordinariez.
Nota del Archivero: Actualmente se le suele encontrar en abundancia en las aplicaciones de citas.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 15 de mayo de 1978».


Número de Registro: 000008852 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis pone a su disposición el acero de la lengua, pero no pone el brazo ni el pecho. Cualquier daño colateral, pérdida de honra o intercambio de golpes resultante de emplear este término será responsabilidad exclusiva de quien lo exhala. Nos lavaremos las manos con agua de rosas mientras usted lidia con el ofendido.


Deja una respuesta