
Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

LASCIVO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona propensa a los deleites carnales.
Término culto: Lascivia cachondus.
Ubicación en el Archivo: Salón de la lujuria, anaquel de salidos.

Etimología: Del latín lascivus ‘juguetón, retozón, pero también propenso a los deseos carnales’. En su origen era casi inocente, pero evolucionó hacia quien no sabe poner freno a sus instintos más primarios.

Nivel de ofensa:
Grave
Es un agravio contra la carencia de filtros sociales y decoro. No se debe tratar al prójimo como si fuera un plato combinado.

Vigencia: Plena. A pesar de los avances en civismo el lascivo sigue con lo suyo.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su mirada de escáner averiado. El lascivo no mira a los ojos, sino que realiza una trayectoria descendente y ascendente que hace que el interlocutor sienta la necesidad inmediata de ducharse con lejía.
Su rasgo principal es la proximidad innecesaria. Siempre encuentra una excusa para invadir el espacio personal, ya sea para leer un documento o para pasar por un pasillo donde caben tres camiones.
Suele acompañar sus acciones con una sonrisilla de medio lado que él cree que es de galán de cine, pero que en realidad es de villano de dibujo animado.

Hábitat: Vagones de metro en hora punta, barras de bar a última hora y cualquier reunión social donde pueda practicar el comentario con doble sentido que nadie ha pedido.

Peligrosidad:
Alta
Por riesgo de acoso y bochorno, Su mayor arma es la incomodidad ajena; se alimenta de la parálisis que provoca su falta de vergüenza.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Al principio significaba retozón o travieso y se usaba para describir el movimiento de los animales jóvenes (como los cabritos) que saltan sin orden.
De ese movimiento libre y sin freno se pasó a la conducta humana que no respeta los límites de la moral o la decencia.
Autores como Quevedo o Lope de Vega usan el término para describir una mirada o un pensamiento que busca el placer de forma pecaminosa. Se asocia a la lujuria, pero con un matiz más carnal y visible.
En La Regenta (Capítulo XXX), de Leopoldo Alas «Clarín» encontramos:
«Celedonio sintió un deseo miserable, una perversión de la perversión de su lascivia…»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Debe usarse cuando se quiera señalar una intención sexual que resulta invasiva, inapropiada o excesiva.
Modo de empleo: Es una palabra que se pronuncia con una mueca de desagrado, como si al decirla nos estuviéramos manchando los dientes. Acompañar con una mirada de desprecio.

Resumen y conclusión del Archivero
Es el heredero degradado del sátiro mitológico y del viejo verde de la comedia de enredo, pero sin la gracia del guion.
El lascivo es el individuo que ha decidido que el respeto al espacio ajeno es una sugerencia opcional para los flojos. Es el espécimen de la salivación ocular.
Es la versión humana de una babosa: deja un rastro brillante y pegajoso por donde pasa, y su única función es recordarnos que, aunque hayamos inventado la física cuántica, todavía hay especímenes que no han salido de la cueva.
Nota del Archivero: En la actualidad su hábitat se ha ampliado al incluir las secciones de comentarios en fotos de Instagram (donde abusa del emoji de la llama, el corazón y la berenjena).
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 16 de febrero de 1731».


Número de Registro: 000002268 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
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