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MEAPILAS
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona exagerada en los actos de devoción religiosa.
Término culto: Mingitoria devotus.
Ubicación en el Archivo: Salón de la hipocresía, área de la devoción fingida.

Etimología: Es una palabra compuesta de formación romance, que consta del verbo mear y el sustantivo pila (refiriéndose a la pila bautismal o de agua bendita).
Define a una persona que manifiesta una piedad exagerada, afectada o hipócrita. Es quien frecuenta en exceso la iglesia no por verdadera fe, sino por exhibicionismo moral o escrúpulos ridículos.
La imagen evoca a alguien que está tanto tiempo junto a la pila de la iglesia que por fuerza ha de aliviarse en ella.

Nivel de ofensa:
Grave
Ataca el libre albedrío y la independencia espiritual del sujeto, reduciéndolo a un ser dependiente de los rituales y de la aprobación de un ser superior.

Vigencia: En desuso.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por el pasito corto y la cabeza ligeramente ladeada en señal de falsa humildad. Habla muy bajo, casi susurra. Y suele recitar pasajesde los textos sagrados.

Hábitat: Se le encuentra en las sacristías, en los primeros bancos en misa y en los grupos de catequesis.

Peligrosidad:
Nula
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Aunque su actitud de falsa devoción es un tema de siglos anteriores, el término específico es más moderno.
En el Siglo de Oro, para este concepto de beatería falsa, Cervantes o Quevedo habrían usado términos como santón, beato o hipócrita. Es en el siglo XIX y XX cuando se consolida en el lenguaje coloquial y en la literatura para atacar el beaterío asfixiante de las ciudades de provincias.
[añadido] En Diario de un emigrante (1958) de Miguel Delibes encontramos el siguiente pasaje:
«Y no es que uno sea un meapilas, pero las cosas serias, serias son y no hay por qué menearlas.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Cuando alguien demuestra una obediencia ciega y ridícula a las normas o a la fe, o cuando presume de una moralidad tan estrecha que resulta asfixiante.
Modo de empleo: En tono quedo, sin levantar la voz.

Resumen y conclusión del Archivero
El o la meapilas vive su vida hipócritamente centrándose en el ritualismo religioso externo. Representa la fe entendida como una serie de ritos y rezos buscando la salvación a través de la proximidad al poder celestial. Pero no le importa si el compromiso de esas rutinas oratorias repetitivas le quitan tiempo para practicar la misericordia, la piedad o la caridad.
No tiene opinión propia hasta que no consulta con el párroco. Y se preocupa más por una palabra malsonante que por si se ha portado bien con el prójimo.
Se pasa el día sacristía arriba, sacristía abajo, con un fervor que huele a rancio y a cera usada. Es el espécimen que ha sustituido la columna vertebral por un reclinatorio.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 13 de octubre de 1903».


Número de Registro: 000007429 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
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