
Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

ENVIDIOSO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona que siente tristeza o pesar por el bien ajeno. Con un deseo irrefrenable de poseer lo que otro tiene y él no.
Término culto: Invidia viridis.
Ubicación en el Archivo: Gran salón del deseo, sección del pesar.

Etimología: Del latín invidia, que a su vez viene de invidere ‘mirar con malos ojos o mirar con malevolencia’. No es solo desear lo que el otro tiene, es desear que el otro no lo tenga.
El término se debe a la mirada, a cómo mira el envidioso, es el mirar con malos ojos las posesiones o los éxitos de otro. De aquí nace la creencia popular del mal de ojo: la idea de que la mirada cargada de envidia tiene el poder de dañar físicamente al envidiado.

Nivel de ofensa:
Grave
Es un agravio que cala hondo porque no ataca lo que el sujeto hace, sino la podredumbre de lo que siente. Llamar a alguien envidioso es decirle que su felicidad depende de la desgracia de los demás.

Vigencia: Plena. Eterna y universal, desde el principio hasta el final de los tiempos y de uno a otro extremo del mundo. Es el motor oculto de gran parte de la historia de la humanidad, desde las tragedias griegas hasta el grupo de antiguos ex-alumnos.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por la sonrisa de limón (una especie de mueca que intenta ser de alegría pero que destila acidez) y por el uso compulsivo de los peros. Si alguien se compra un coche, el envidioso dirá: «Sí, es bonito, pero esos motores dan muchos problemas». Su rasgo principal es la minimización sistemática: cualquier logro ajeno es siempre fruto de la suerte, de los contactos o de un pacto con el diablo, nunca del esfuerzo. Su mirada no se fija en lo que tiene delante, sino que escanea constantemente lo que tienen los de al lado para calcular la diferencia de potencial de su propia amargura.

Hábitat: Por doquier. Principalmente el los corrillos del chisme, en los pasillos donde se comentan los ascensos, en las redes sociales bajo el disfraz de crítico constructivo y, sobre todo, detrás de una persiana entreabierta observando el coche nuevo del vecino o el bolso de marca de la vecina.

Peligrosidad:
Alta
El envidioso no te golpea, te nubla. Su veneno es lento pero constante; es capaz de aguarte el mejor día de tu vida con un solo comentario sutil que siembra la duda sobre tu propio mérito.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Es el heredero de Caín y el primo hermano de Salieri.
La Iglesia la clasificó como uno de los siete pecados capitales. En La Divina Comedia de Dante, los envidiosos tienen los párpados cosidos con alambre de hierro, porque cerraron sus ojos a la caridad y miraron con malicia el éxito de otros.
Quevedo decía que la envidia es «flaca porque muerde y no come», sugiriendo que el envidioso se consume a sí mismo.
Es el protagonista del pecado nacional. Unamuno decía que la envidia es la forma española de la admiración, pero con el signo cambiado.
Su objetivo es que nadie suba demasiado alto para no sentirse él tan abajo. Es el individuo que prefiere que los dos se queden ciegos con tal de que tú no veas mejor que él.
Es la versión humana de la carcoma: silencioso, paciente y dedicado exclusivamente a debilitar estructuras que él mismo es incapaz de construir.
En el Quijote, Cervantes pone en boca de su protagonista una definición muy gráfica:
«…todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo; pero el de la envidia no trae sino disgustos, rancores y rabias.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Al recibir el más mínimo comentario de menoscabo. Tu nueva casa es bonita, pero la zona es muy húmeda… tu cargo es importante pero te va a dar muchos problemas… Ese vestido es muy bonito pero parece de mercadillo…
Modo de empleo: Soltar un envidioso, a media voz y con una leve sonrisa en los labios. Y a disfrutar viendo como lo niega despreocupadamente mientras se le arruga el alma.

Resumen y conclusión del Archivero
El envidioso o la envidiosa es el espécimen que ha decidido que su bienestar es un juego de suma cero: para que él gane, tú tienes que perder. En el Gabinete lo archivamos como el Espécimen de la Bilis Corrosiva.
Lo que tienes lo desea y si no puede tenerlo, tú tampoco.
Es el ser que nos demuestra que hay personas que prefieren vivir en la sombra con tal de que tú no sientas el sol.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 21 de septiembre de 1302».


Número de Registro: 000004551 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis es puramente lingüístico y cultural. No fomentamos el insulto, sino el conocimiento de las herramientas expresivas de nuestro idioma. Si decides usarlo, hazlo bajo tu propia responsabilidad (y asegúrate de que el receptor tenga diccionario).


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