
Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

ÍNVIDO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona envidiosa consumida por el deseo de algo que no posee.
Término culto: Invidus puritas.
Ubicación en el Archivo: Gran salón del deseo, sección de la inquina por la ventura ajena.

Etimología: Del latín clásico invidus ‘envidioso, proveniente a su vez de invidere ‘mirar con mal de ojo o de manera insidiosa’. En la evolución culta y arcaizante del castellano, el término mantiene la raíz etimológica pura de aquel que clava una mirada aviesa, corrosiva y recelosa sobre el bien ajeno, deseando su privación.

Nivel de ofensa:
Serio
Más simple reproche coloquial es realizar un diagnóstico moral severo de un ser carcomido por el resentimiento íntimo ante el mérito o la dicha de sus semejantes.

Vigencia: Arcaico. Limitado al uso culto, literario, poético o de análisis psicológico. En el habla cotidiana se emplea abrumadoramente su derivado común envidioso.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su mirada oblicua y de pesadumbre sorda ante la alegría, las posesiones o el éxito ajeno.

Hábitat: Se le encuentra con frecuencia en entornos profesionales hipercompetitivos, rincones donde se murmura a media voz, reuniones familiares donde se fiscalizan los triunfos de los primos, y cualquier espacio donde el éxito de uno suponga la sombra del resto.

Peligrosidad:
Alta
Riesgo de zancadillas soterradas, sabotaje silencioso y toxicidad ambiental.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Se introdujo y mantuvo en el castellano estrictamente como un cultismo poético y retórico. Su uso nunca descendió al estrato de la lengua coloquial ni de la germanía, quedando restringido a la producción literaria.
Tras el declive de la estética barroca, la palabra experimentó un progresivo arrinconamiento litúrgico y literario,
[añadido] En Cartas eruditas y curiosas, en que por la mayor parte se continúa el designio de el Theatro Crítico (1750) de Benito Jerónimo Feijoo, se dice:
«Es verdad, que pocos llegan a la horrible extremidad de infamar la persona de el autor; pero son muchos los que ínvidos de su gloria procuran infamar los escritos […]»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Debe usarse cuando cuando se desea elevar el registro para señalar a una persona que experimenta un resentimiento profundo, constante y corrosivo ante el bienestar, el talento o el éxito ajeno.
Modo de empleo: Al tratarse de una voz de cuño más culto, su uso requiere una dicción precisa y pausada, adoptando la postura de un observador que disecciona con frialdad la mezquindad ajena, despojando al sujeto de cualquier atisbo de nobleza.

Resumen y conclusión del Archivero
El ínvidio o la ínvida es el espécimen que ha convertido su propia pequeñez en una condena perpetua a sufrir por las victorias de los demás.
El ínvido no celebra los logros del prójimo si no que los padece en silencio como una afrenta personal. Su termostato emocional está desajustado de tal forma que la felicidad, el ascenso o la prosperidad de un conocido no le estimulan a superarse, sino que le provocan una úlcera anímica, buscando de inmediato minimizar el mérito del otro.
Es el ser que prefiere que el mundo entero se apague con tal de no tener que contemplar una luz que le deslumbre.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 17 de mayo de1560».


Número de Registro: 000000875 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Este insulto es un legado histórico que entregamos sin garantía de buen recibimiento. Si al usarlo descubre que el receptor tiene menos sentido del humor (o más fuerza física) de lo esperado, asuma su error con hidalguía. Declinamos toda responsabilidad sobre las consecuencias.


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