
Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

CAFRE
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona bárbara y cruel. Y en un plano menos extremo, también zafia y rústica.
Término culto: Cafre brutalis.
Ubicación en el Archivo: Salón de la brutalidad, sección de bestias incivilizadas.

Etimología: Proviene del árabe kāfir, ‘infiel, que no cree en el Islam, pagano’.
Término usado históricamente para designar a tribus del sur de África que se resistían a la colonización.
Debido a los relatos de los viajeros sobre la supuesta fiereza de estas tribus africanas, el etnónimo se convirtió en un sustantivo común para describir a una persona bárbara, cruel, rústica o carente de toda educación.

Nivel de ofensa:
Grave
Llamar a alguien cafre es tratarle como a un animal salvaje que no sabe comportarse en sociedad.

Vigencia: En desuso.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su gestualidad violenta de elefante en cacharrería y por su voz a un volumen excesivo.

Hábitat: Detrás de volantes de coches tuneados, en la cola del supermercado intentando pasar por encima de los demás, y en cualquier entorno donde pueda demostrar su falta de delicadeza, como en una biblioteca o en un museo.

Peligrosidad:
Extrema
Su peligro es su absoluta falta de empatía y de cálculo de riesgos. Elevado riesgo de daño colateral.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Los navegantes portugueses del siglo XVI adoptaron la palabra para designar a los pueblos de raza negra que habitaban en la costa oriental de África meridional (la región de Cafrería), porque no profesaban la fe musulmana ni la cristiana.
El término se usaba con una fuerte connotación geográfica y racial que denotaba lo que los europeos consideraban salvajismo.
Con el tiempo se perdió su conexión con África y pasó a usarse en el lenguaje coloquial para calificar a alguien de bruto o salvaje.
En El gallardo español (1615) de Miguel de Cervantes se lee:
«—¿Qué es esto? ¿Hay tal atrevimiento en tierra de cristianos, que un cafre asalte nuestra casa de esta manera?»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Cuando alguien actúa con una rudeza innecesaria, peligrosa o ruidosa, ignorando por completo el bienestar de los demás o el cuidado de las cosas.
Modo de empleo: Con voz potente y cargada de indignación.

Resumen y conclusión del Archivero
El o la cafre es la brutalidad personificada. Es el espécimen que no conoce el término medio, ni la sutileza, ni —por supuesto— el freno de mano.
El cafre no cierra la puerta, la estampa; no habla, brama; no aparca el coche, lo encaja a base de golpes de parachoques. Tiene un desprecio olímpico por la integridad de los objetos y la tranquilidad de las personas.
El cafre es el invasor que saquea la ciudad, el rústico violento que resuelve cualquier disputa con un garrotazo o el que provoca un accidente por querer ganar tres segundos en un semáforo.
Su filosofía de vida es que si algo no encaja, es que no estás empujando con suficiente fuerza.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 16 de abril de 1630».


Número de Registro: 000002319 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis es como el de un simple boticario que cataloga sustancias peligrosas; el uso que usted haga de este veneno léxico es asunto de su propia conciencia. Si tras pronunciarlo se encuentra usted envuelto en un altercado o en un sepulcral aislamiento social, no regrese aquí buscando antídotos. Suyo es la administración, suyas las consecuencias.


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