
Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

ADULADOR
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona que hace o dice con intencion, y de manera inmoderada, aquello que cree que puede agradar a otro.
Término culto: Adulator lisonjeris.
Ubicación en el Archivo: Salón de la adulación. estante principal.

Etimología: Del latín adulatio, que a su vez deriva del verbo adulari, ‘hacer mimos, lisonjear’.
Inicialmente, el término se usaba para describir el movimiento de la cola de los perros cuando querían agradar a su dueño o pedir comida.
De ‘mover la cola como un perro’ pasó a significar acariciar o halagar con gestos, y finalmente se fijó en el lenguaje para describir a quien usa palabras dulces y falsas para ganar el favor de alguien.

Nivel de ofensa:
Serio
Es un insulto que amerita el que prostituye su palabra y su criterio en pos de un beneficio.

Vigencia: Plena. Se utiliza en contextos donde la hipocresía está institucionalizada: la política, la alta dirección o los círculos artísticos.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Espinazo flexible. Mimetización con la opinión del que manda o de el que espera obtener un beneficio.

Hábitat: En las antecámaras del poder, en los séquitos de los famosos y en cualquier entorno donde la víctima sufra de una inseguridad que necesite ser alimentada constantemente.

Peligrosidad:
Alta
Por corrosión del juicio. El adulador es el arquitecto de las peores decisiones de la historia. Al eliminar la crítica y sustituirla por el halago, condena al poderoso a la ceguera y al error.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Para los filósofos, el adulador era el mayor peligro para la democracia y la monarquía.
Plutarco escribió un tratado famoso: Cómo distinguir a un amigo de un adulador. Advertía que el adulador es como un parásito que se alimenta de la vanidad de los gobernantes, llevándolos a la tiranía al decirles solo lo que quieren oír.
Aristóteles es su Ética a Nicómaco, define la adulación como un exceso de afabilidad. El adulador no busca la amistad, sino el provecho propio, y es el opuesto al hombre sincero.
En su obra Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás (1626), Quevedo advierte sobre el peligro de la lisonja para los gobernantes:
«No hay mayor desierto que una casa llena de aduladores.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Cuando alguien utiliza la alabanza excesiva, sofisticada y evidentemente interesada para nublar el juicio de otra persona o para escalar posiciones.
Modo de empleo: Con una distancia gélida y una mirada que atraviese la lisonja.

Resumen y conclusión del Archivero
Se empezó a llamar adulador o aduladora a las personas que, de forma servil, meneaban la cola ante los poderosos. Era una imagen de humillación el renunciar a la propia dignidad por una migaja de favor.
Es el descendiente directo de los cortesanos, para los que era obligado alabar al rey si querían ascender en la corte. Verdaderos aduladores profesionales.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 29 de abril de 1600».


Número de Registro: 000003565 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis pone a su disposición el acero de la lengua, pero no pone el brazo ni el pecho. Cualquier daño colateral, pérdida de honra o intercambio de golpes resultante de emplear este término será responsabilidad exclusiva de quien lo exhala. Nos lavaremos las manos con agua de rosas mientras usted lidia con el ofendido.


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