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LENGUARAZ
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona atrevida en el hablar, que habla con una libertad que roza la falta de respeto. Es aquel que dice lo que piensa sin el filtro de la prudencia, la educación o la conveniencia social.
Término culto: Deslenguadus incontinentia.
Ubicación en el Archivo: Salón del habla, departamentos del desenfreno.

Etimología: Del latín linguax ‘el que tiene mucha lengua’ y, por extensión ‘el que habla mucho’.
No solo define a quien habla demasiado, sino a quien lo hace con desvergüenza, atrevimiento o mordacidad.

Nivel de ofensa:
Serio
Ser tachado de lenguaraz es ser tachado de ser un peligro para la convivencia por falta de discreción.

Vigencia: Arcaico. Es un término con solera que debería recuperar vigor para describir a quienes, bajo la excusa de decir las verdades, se dedican a insultar o a revelar intimidades ajenas con total desparpajo.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su sonrisa desafiante y su capacidad para soltar la frase más inoportuna en el momento más delicado. El lenguaraz no tiene secretos, ni propios ni ajenos.

Hábitat: Se le encuentra en las reuniones sociales, en las celebraciones familiares y en cualquier situación delicada que implique a más de tres personas.

Peligrosidad:
Alta
Es un riesgo permanente de conflicto social. El lenguaraz es una mecha encendida en un polvorín. Puede destruir amistades, matrimonios y carreras profesionales con una sola frase sincera lanzada en el momento equivocado.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: El lenguaraz siempre ha sido temido. En tiempos pasados, en una sociedad obsesionada con el honor y el qué dirán, un lenguaraz era un peligro social.
Este mal de la lengua se consideraba un vicio propio de gente baja o de cortesanos resentidos.
En la literatura, el lenguaraz suele ser el criado que se atreve a decir al amo lo que nadie más osa, o la vecina que airea los trapos sucios del barrio desde el balcón.
En sus Cartas del Caballero de la Tenaza (1627), Quevedo arremete contra los que hablan de más:
«La lengua lenguaraz corta más que la espada, y sus heridas no cierran con ungüentos.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Cuando alguien cruza la línea de la sinceridad y cae en la mala educación o la indiscreción malintencionada, o cuando alguien presume de decir las cosas claritas cuando en realidad solo está siendo grosero.
Modo de empleo: Con severidad, con voz queda pero severa. Adicionalmente se puede revelar, si se conoce, alguna indiscreción sobre el lenguaraz. Con fines educativos y correctores, por supuesto.

Resumen y conclusión del Archivero
El rasgo principal del lenguaraz (él o ella) es la incontinencia; no mide las consecuencias de sus palabras. Si tiene que llamar feo al novio en la boda o criticar al jefe delante de él, lo hará con una naturalidad pasmosa.
Confunde la libertad de expresión con la libertad de agresión. Es el espécimen que demuestra que una lengua sin freno es el vehículo más rápido hacia la soledad.
Nota del Archivero: En la actualidad pulula por los programas de chismes donde se vive del escándalo.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 27 de agosto de 1530».


Número de Registro: 000002101 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Este insulto es un legado histórico que entregamos sin garantía de buen recibimiento. Si al usarlo descubre que el receptor tiene menos sentido del humor (o más fuerza física) de lo esperado, asuma su error con hidalguía. Declinamos toda responsabilidad sobre las consecuencias.


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