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SÁTRAPA
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona que gobierna de manera despótica haciendo ostentación de su poder. También cuando ejerce un poder tiránico en entornos domésticos o laborales.
Término culto: Satrapa tiranicus.
Ubicación en el Archivo: Sala de la ostentación, departamento de la mano dura.

Etimología: Del latín satrapes, y este del persa antiguo khshathrapāvan ‘protector de la provincia’. Originalmente eran los gobernadores del Imperio Persa, conocidos por su inmenso poder y lujo. En el castellano actual, ha derivado en quien vive como un rey, con astucia y sin escrúpulos, a costa de los demás, ejerciendo sobre ellos un poder opresor.

Nivel de ofensa:
Grave
Llamar a alguien sátrapa es acusarle de ser un tirano, actuar con ostentación y tener una ética bajo mínimos.

Vigencia: Plena. Especialmente útil para describir a jefes con ínfulas y a cabezas de familia con el mando a distancia cosido a la mano.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por su mandíbula relajada y su tendencia a dar órdenes sin levantar la voz, dando por hecho que serán cumplidas. El sátrapa no pide favores, concede la oportunidad de servirle. Su rasgo principal es la ostentación de la impunidad: puede llegar tarde, gastar el presupuesto común en caprichos personales o saltarse las normas que él mismo impone, todo ello con una sonrisa condescendiente. Suele rodearse de un pequeño grupo de palmeros que ríen sus gracias aunque no tengan puñetera gracia.

Hábitat: Despachos con sillones de cuero más grandes que su talento, palcos de estadios, reservados de restaurantes caros donde nunca saca la cartera, y grupos de WhatsApp que él mismo administra para poder expulsar a los disidentes.

Peligrosidad:
Alta
Alta por riesgo de asfixia democrática. No usa la violencia física, pero su capacidad para corromper el ambiente y manipular voluntades es devastadora.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Es el heredero del cacique de la España decimonónica y del señorito que trataba el mundo como su cortijo privado. En la literatura, es el antagonista que disfruta del buen vino mientras el resto del pueblo pasa hambre. Es el espécimen que demuestra que, para ser un dictador, no hace falta un ejército; basta con un poco de astucia, mucha falta de vergüenza y una parcela de poder, por pequeña que sea.
Un ejemplo excelente y muy directo aparece en La Regenta (1884), la obra maestra de Leopoldo Alas «Clarín»:
«…él era el jefe, el sátrapa de Vetusta; mandaba en el Casino, mandaba en el Ayuntamiento…»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Generalmente se profiere murmurando entre dientes. Es lícito usarlo ante un abuso de poder autocrático, pero si quiere proferirlo a plena voz, asegúrese antes de estar fuera de su esfera de poder o las consecuencias pueden ser gravísimas para su persona.
Modo de empleo: En petit comité con otros subyugados. Abiertamente cuando la fuente de su poder colapse.

Resumen y conclusión del Archivero
El sátrapa o la sátrapa es el espécimen que ha decidido que las leyes y la cortesía son de obligado cumplimiento para los demás, pero no para él. Que es el amo y señor de su área de influencia, ya sera en el entorno familiar o en el laboral. Es el ser que nos recuerda que el poder, incluso en dosis mínimas, puede convertir a un encargado en un pequeño déspota con delirios de grandeza.
Nota del Archivero: Cuídese del sátrapa y evítelo a toda costa.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 15 de julio de 1739».


Número de Registro: 000002294 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > Considere este insulto como un dardo de doble punta. Si no sabe lanzarlo con la destreza necesaria, es muy probable que acabe hiriéndose a sí mismo. No nos hacemos responsables de las represalias, bofetadas o silencios gélidos que el uso de este material pueda provocar en su entorno social.


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