
Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

FELÓN
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona desleal, cruel, traicionera, pérfida e infame.
Término culto: Felonia insidiosus.
Ubicación en el Archivo: Salón de la vil traición, sección de deslealtades infames y deshonrosas.

Etimología: Del francés antiguo félon ‘cruel, malvado, traidor’ y éste del latín tardío fello, el cual procede del fráncico (lengua germánica) fillo ‘verdugo, el que azota o desolla’.
El término experimentó un desplazamiento semántico en el contexto del derecho feudal europeo, y pasó de designar la violencia física del verdugo a calificar la quiebra del pacto de vasallaje.
El félon era el vasallo o el señor que violaba los juramentos sagrados de fidelidad mutua (cometiendo una felonía).

Nivel de ofensa:
Extremo
Es un agravio de descalificación de extrema gravedad por traición.

Vigencia: En desuso.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Por su propia naturaleza ocultará sus intenciones y se cuidará mucho de levantar sospechas si quiere llevar su traición a buen término. Se le suele identificar a posteriori.

Hábitat: Se le encuentra con frecuencia en cortes palaciegas de la intriga histórica, cúpulas de partidos políticos en momentos convulsos, juntas directivas donde se fraguan golpes de mano nocturnos, y cualquier escenario donde la palabra dada carezca de valor.

Peligrosidad:
Extrema
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Durante la Edad Media gozó de una gran vigencia formal. En los cantares de gesta y en las crónicas de frontera, el felón era el antagonista por excelencia.
Posteriormente el término decreció en el habla cotidiana y popular hasta el siglo XIX, cuando se incrustó de forma permanente en la conciencia histórica española debido a la figura de Fernando VII (1784–1833), universalmente apodado por la historiografía y el pueblo como el Rey Felón.
[añadido] En Cristo en los infiernos (1941) de Ricardo León encontramos:
«Yo no soy sospechoso de monárquico, ni fuí jamás amigo del Rey, como esos miserables que hoy le dicen felón […]»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Debe usarse cuando una persona comete una traición grave, consciente y alevosa contra alguien que le otorgó su confianza, quebrantando un juramento, un pacto solemne o una lealtad institucional.
Modo de empleo: Con una dicción firme y sobria, cargada de repulsa.

Resumen y conclusión del Archivero
El Felón o la felona es el espécimen que ha convertido la palabra dada en un señuelo para perpetrar la traición más absoluta.
Es el que muerde la mano que le da de comer, quien entrega las llaves de la ciudad al enemigo por una bolsa de monedas, el que propina una puñalada por la espalda amparado por una confianza conseguida por medio del engaño.
Es el ser que nos recuerda que la mayor quiebra de la convivencia no surge de los enemigos declarados, sino de aquellos que estrechan tu mano mientras afilan el hierro a tu espalda.
Nota del Archivero: Fernando VII se hizo acreedor de este epíteto tras traicionar consecutivamente a sus padres en el Motín de Aranjuez, a la patria plegándose ante Napoleón en las abdicaciones de Bayona mientras el pueblo combatía y a sus propios súbditos derogando la Constitución de Cádiz de 1812 y persiguiendo con saña absolutista a los liberales que le habían devuelto el trono.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 19 de mayo de 1906».


Número de Registro: 000008083 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado


Serio
Nula 

Moderada 
Grave
Alta 











