
Gabinete de Estudio de Agravios e Insultos > Sección de Comparativa de la Ofensa
TONTO DE CAPIROTE

ado el nivel de estulticia imperante en la sociedad —en esta, en otras, y en las de todos los tiempos— es muy fácil que llamar a alguien tonto se nos quede corto para expresar tanta falta o escasez de entendimiento o de razón.
Así que es habitual utilizar locuciones adjetivales, también llamadas coletillas enfáticas, para aumentar la intensidad del insulto.
De mierda es la que goza de mayor popularidad por su matiz escatológico. «!Eres un tonto de mierda!»
Claro que es una especie de comodín que funciona con todas la ofensas. Y en aras de mejorar nuestro repertorio, mejor utilizar las que le son propios.
Tonto del haba, tonto del culo (otro reforzador escatológico), tonto del bote, tonto de capirote…
Tonto de capirote es una de esas joyas que se utiliza para describir a alguien que no solo es tonto, sino que lo es de forma exagerada, solemne y visible para todo el mundo.
El capirote es ese gorro puntiagudo con forma cónica, que hoy asociamos principalmente con los nazarenos de la Semana Santa, pero su origen como símbolo de «tontuna» viene de dos ámbitos distintos:
Por un lado tenemos un origen punitivo, pues durante la Edad Media y la época de la Inquisición, se obligaba a vestir el sambenito y un capirote a los condenados por delitos religiosos o morales.
Así, eran visibles desde lejos gracias al capirote, y todos podían ser testigos de su humillación pública.
Y, por otro lado, en el ámbito escolar nos encontramos con la práctica —de no hace tanto tiempo— de castigar a los alumnos que no aprendían la lección colocándoles en la cabeza un gorro de papel en forma de cono (en ocasiones con orejas de burro) y arrinconándolos «de cara a la pared».
De esta manera llevaba el distintivo que certificaba su torpeza.
«Dado en el Gabinete de Estudios Avanzados de la Ofensa a [Sin fechar]».
POR LA BRIGADA DE AMANUENSES


Número de Registro: 000003126 | Fondo de Estudios del Agravio Insultante | El Energúmeno Ilustrado


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