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Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva


TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

libro - icono de definición en la ficha de insultos

Definición: Persona alborotada, atolondrada, de poco juicio, imprudente, derrochadora y manirrota.

Término culto: Botaratus non-cogito.

Ubicación en el Archivo: Salón de la insensatez profunda, arcón del despilfarro pecuniario.

documento - icono de etimología en la ficha de insultos

Etimología: Del verbo botar ‘saltar, dar botes’ y se utilizaría metafóricamente para designar a una persona que se desplaza a saltos, inestable, inquieta, atolondrada y poco sensata. Posteriormente, botar adoptó la acepción figurada de ‘derrochar, despilfarrar o lanzar el dinero fuera de sí’.

También señalar que el lingüista Joan Corominas lo vincula con el adjetivo antiguo boto ‘necio, tonto, torpe o de corto entendimiento’. Al igual que el Diccionario de Autoridades de 1726.

rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

Nivel de ofensa: Moderado

Es un agravio contra la madurez y estabilidad del sujeto.

reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

Vigencia: En desuso.


PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

Rasgos identificativos: Es hiperactivo y ruidoso. Toma decisiones impulsivas, gasta lo que no tiene y da opiniones sobre temas que desconoce con una seguridad pasmosa.

pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

Hábitat: Se le encuentra con frecuencia en fiestas donde no ha sido invitado, en la política de baja estofa o liderando proyectos que fracasan en menos de una semana.

peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

Peligrosidad: undefined Moderada

El botarate no busca hacer daño, pero su falta de juicio y su tendencia al despilfarro (de dinero, de tiempo o de palabras) suelen dejar un rastro de caos a su paso.


ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

Análisis histórico y literario: El término comenzó a tener un reflejo escrito claro a partir del siglo XVIII, dirigido a los jóvenes aristócratas o burgueses que malgastaban su herencia en diversiones frívolas y demostraban una total falta de seso.

Durante el siglo XIX, el término se asentó con firmeza en la literatura del Realismo y el Naturalismo español, para perfilar a aquellos personajes caracterizados por su inconsistencia moral, su chulería o su incapacidad para asumir responsabilidades.

A lo largo del siglo XX, el vocablo perdió parcialmente su vinculación exclusiva con el despilfarro económico, estabilizándose en el habla coloquial como un insulto o reproche dirigido hacia cualquier persona insensata, tonta o que actúa de manera alocada y sin medir las consecuencias de sus actos.


En Visiones y visitas de Torres con Don Francisco de Quevedo por la corte (1727) de Diego de Torres Villarroel se habla de esta irresponsabilidad moral:

«¿Quién ha de tratar contigo, si eres un loco, soberbio, voluble sin pies ni cabeza, ni asiento aun en tus mismos gustos o deleites? ¿Quién había de atender a tus despropósitos, vaciaduras y cachorradas sino yo, que soy otro botarate, casquilucio y rebelde?»

bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

Cuando alguien propone una idea absurda con gran entusiasmo, cuando alguien cambia de opinión sin coherencia alguna o cuando alguien actúa sin medir las consecuencias más básicas.

Modo de empleo: Debe decirse con rapidez, casi escupiendo la palabra. Que duene como una bofetada dialéctica limpia.

museo - icono de resumen en la ficha de insulto

Resumen y conclusión del Archivero

El o la botarate es el espécimen del alboroto y la falta de luces. Es el triunfo de la acción descontrolada sobre la reflexión. El que derrocha sus bienes, su juicio y su tiempo, echándolos por la borda.

Es el ser que actúa antes de pensar, impulsado por un resorte de pura insensatez. Es el que llega a una reunión, lo alborota todo y se va sin haber solucionado nada.

Su horizonte temporal acaba en unos milisegundos en el futuro, por lo que es incapaz de medir las consecuencias de sus actos.

«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 27 de noviembre de 1731».

Firma del Archivero Jefe
Estampación en rojo del sello de "El Energúmeno Ilustrado"

Número de Registro: 000006118 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

⚠️ Aviso de contexto: >Séase sabido que todo aquel que extraiga esta ofensa para su uso en plazas, villas, mercados o palacios, lo hace fuera de nuestra jurisdicción y amparo. No responderemos ante juez, señor o verdugo por las ofensas proferidas. Quien pone el verbo, pone el cuello; y aquí no guardamos cabezas ajenas.

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Espécimenes de similares raleas:

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