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CASCARRABIAS
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona que fácilmente se enoja, riñe o demuestra enfado.
Término culto: Cascatus rabiata.
Ubicación en el Archivo: Pabellón del malhumor, sector del ceño fruncido.

Etimología: Es una palabra compuesta genuina del castellano, constituida mediante la amalgama de cascar del latín vulgar quassicare ‘romper, quebrantar o golpear repetidamente’, y este del verbo clásico quatere ‘sacudir o batir’ y rabia del latín rabies ‘furor, ira ciega o demencia’.

Nivel de ofensa:
Moderado
Es un agravio que no suele herir la dignidad, pero define al sujeto como una compañía agotadora.

Vigencia: Plena. Especialmente para describir a personas de edad avanzada ancladas en el pasado o a jóvenes con una rigidez mental pétrea. Es un insulto que a veces roza el apodo familiar.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por el murmullo de fondo, ese ronroneo constante de desaprobación. Y por su intolerancia a la alegría ajena. Si alguien se ríe demasiado cerca, encontrará un motivo para explicar por qué no debería estar riendo.

Hábitat: En las ventanas vigilando la calle tras los visillos, en las colas del supermercado comentando la lentitud del cajero, y en las comunidades de vecinos impugnando todas las propuestas.

Peligrosidad:
Leve
Si responde al insulto será con un nuevo reniego. Su mayor peligro es el agotamiento psicológico del que lo escucha. Es un experto en quitar las ganas de vivir en un radio de cinco metros.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Durante siglos, las nociones de mal carácter se canalizaron a través de adjetivos como arisco, moroso, atrabiliario, o construcciones jergales de la germanía. El uso del término cascarrabias se mantuvo en el estrato estrictamente coloquial y en el habla familiar.
Es el heredero del viejo gruñón de la comedia clásica. En la literatura popular, representa la resistencia al cambio y la nostalgia tóxica.
Su eclosión formal en la lengua escrita de prestigio se produce en el siglo XIX, gracias a los artículos costumbristas, la prensa satírica y la narrativa del Realismo decimonónico, donde los autores recurrían a este tipo de términos populares para dotar de verismo y viveza psicológica a los diálogos y retratos de personajes ancianos o huraños.
En la novela Ángel Guerra (1891) de Benito Pérez Galdós se puede leer:
«Era bien criado y atento con todo el mundo; algo cascarrabias en la Catedral cuando sus inferiores le apuraban la paciencia […]»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Cuando alguien encadena tres quejas seguidas por tonterías o cuando el mal humor de una persona se vuelve predecible y pesado.
Modo de empleo: Con una sonrisa de resignación o un suspiro.

Resumen y conclusión del Archivero
El o la cascarrabias es el motor de combustión del mal humor y la protesta perpetua. Es el espécimen que ha decidido que la vida es un examen que todos los demás están suspendiendo.
El cascarrabias gruñe a cada brizna de hierba que se atreve a crecer en su presencia. Es el abuelo que no devuelve los balones que caen en su jardín. Su irritabilidad es crónica. Es el individuo que ha convertido el descontento en su único hobby y la queja en su banda sonora.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 7 de frbrero de1894».


Número de Registro: 000006883 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
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