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TOZUDO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona obstinada y testaruda con mucha resistencia a cambiar su forma de pensar o proceder.
Término culto: Tozudus obstinata.
Ubicación en el Archivo: Salón del empecinamiento, sección de inamovibles.

Etimología: Deriva de toza ‘tronco o pieza de madera gruesa y dura’. Proveniente del latín tusus, participio de tundere ‘golpear, machacar’.
El tozudo es, esencialmente, alguien que ha decidido que su cabeza tiene la misma porosidad intelectual que un leño de encina y resiste todo tipo de golpes que intenten modificar su ser.

Nivel de ofensa:
Leve
No es un insulto malvado, es una certificación de agotamiento. Llamar a alguien tozudo es decirle que hablar con él es tan productivo como intentar convencer a una pared de que se mude de sitio.

Vigencia: Plena.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce por el ceño fruncido en ángulo recto y los brazos cruzados con tal fuerza que parecen soldados al pecho.

Hábitat: En discusiones sobre rutas de senderismo, en los montajes de muebles donde sobran piezas pero el mueble está bien así, en las colas de devoluciones y en cualquier debate político de sobremesa donde la lógica ha sido evacuada hace horas.

Peligrosidad:
Nula
Insignificante para los demás, pero alta para sí mismo por riesgo de colisión contra la realidad.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: Históricamente, el tozudo ha sido considerado no solo como alguien terco, sino como alguien cuya voluntad es irracional e inamovible.
En el Siglo de Oro, aunque existía la raíz, Cervantes o Lope de Vega solían preferir términos como pertinaz, porfiado o testarudo. Por ejemplo, en el Quijote (II, 70), Cervantes escribe: «…que los porfiados siempre salen con la suya».
En La batalla de los Arapiles (1875) de Benito Pérez Galdós, encontramos:
«Era un hombre tozudo, de esos que cuando se les mete una idea en el casco, no hay fuerza humana, ni divina si me apuran, que se la arranque.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Debe usarse cuando su cerrazón sin razón es evidente para el resto del mundo.
Modo de empleo: Con comedimiento, hasta con cariño, incluso. El daño, si lo hay, únicamente lo va a sufrir él.

Resumen y conclusión del Archivero
El tozudo o la tozuda es el espécimen de la fijeza cognitiva inexpugnable. Es el que sigue intentando meter la pieza cuadrada en el hueco circular por puro amor propio.
Cuantas más pruebas le presentes de que está equivocado, más presión ejercerá su cerebro en la dirección contraria. Es capaz de mirar un cielo despejado y mantener que va a llover solo porque él ha salido con el paraguas de casa.
A diferencia del perseverante, que tiene una meta noble, el tozudo se mantiene en su error por puro amor propio. Es un vicio del entendimiento, no de la maldad.
Mientras el sabio rectifica y el necio duda, el tozudo embiste. Es la versión humana de una mula con anteojeras: tiene mucha fuerza, pero solo ve los tres centímetros cuadrados que tiene delante de la nariz.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 30 abril de 1780».


Número de Registro: 000005502 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
⚠️ Aviso de contexto: > El insulto aquí catalogado es propiedad del idioma y patrimonio de la historia. Si decide usted rescatarlo para su uso personal, lo hace bajo su exclusivo criterio. Declinamos toda responsabilidad sobre amistades rotas, herencias perdidas o mandíbulas desencajadas. El buen uso de la lengua requiere sabiduría; el mal uso, solo valor.


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