Vigencia: en desuso

Ofensa en horas bajas. Aunque hayan gozado de cierta popularidad en otros tiempos, carecen de vigencia en la actualidad.

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    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

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    Definición: Persona cándida y simple, que se pasma o admira de lo que ve u oye.

    Término culto: Pazguatus ensimismata.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la candidez, sección del pasmo perenne.

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    Etimología: Proviene del adjetivo desusado apazguado, que deriva a su vez del latín pacificatus, participio del verbo pacificare ‘reconciliado, apaciguado, el que ha hecho las paces’.

    El habla popular comenzó a asociar esa quietud o calma excesiva con la falta de vivacidad, la simpleza o el pasmo, con lo que el término adquirió un matiz despectivo.

    Joan Coromines añade que en esta transición influyó el cruce con su sinónimo culto pacato, del latín pacātus, ‘excesivamente escrupuloso y tímido’.

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    Nivel de ofensa: Moderado

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    Vigencia: En desuso. Es un agravio de abuela, cargado de una autoridad moral indiscutible y con un toque de ternura. Se debería recuperar.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su expresión ensimismada de no enterarse de nada. Suele tener la boca entreabierta lista para el asombro.

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    Hábitat: Puertas de salida de los comercios, donde se queda parado bloqueando el paso, escaparates de tiendas de baratijas brillanrtes y en grupos de amigos siendo el último en reir el chiste (lo haya entendido o no).

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    Peligrosidad: undefined Nula


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: En la literatura costumbrista el pazguato encarna al provinciano o al rústico que llega a la gran ciudad y se queda con la boca abierta ante cualquier situación, mostrando una total incapacidad para prever el engaño o la malicia ajena.

    El pazguato moderno añade un elemento de mojigatería. No solo no entiende la picardía, sino que se asombra o se asusta pacatamente de ella.

    En Tormento (1884) de Benito Pérez Galdós se lee:

    «También solía entrometerse aquel Torres, pazguato y mirón que vimos en casa de Bringas, y era un cesante a quien Mompous daba de tiempo en tiempo trabajillos de corretaje y comisiones…»

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    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien se queda mirando una situación crítica sin reaccionar, o cuando alguien muestra una ingenuidad que raya en lo absurdo.

    Modo de empleo: Con un suspiro de agotamiento. «Pero no te quedes ahí parado, so pazguato, que se va a ir el tren».

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    Resumen y conclusión del Archivero

    El pazguato o la pazguata es el espécimen ingenuo, lento de reflejos y propenso a quedarse asombrado o escandalizado ante realidades comunes de la vida.

    Es el colmo de la bobería y el pasmo. Es el ser que habita en el limbo permanentemente y que se queda con la boca abierta y los ojos fijos ante cualquier estímulo, por nimio que sea.

    Es aquel que mira la lluvia y se sorprende de que el agua moje, de que la luz solar proyecte sombra, el que se queda mirando fijamente sin reaccionar.

    Sufre de exceso de quietud mental y queda atrapado el el asombro de lo cotidiano. Carece de malicia, pero también de reflejos. Su mente es un estanque de aguas estancadas donde no se mueve ni un pez.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 25 de obtubre de 1717».

    Firma del Archivero Jefe en tinta color antracita
    Sello estampado de "El Energúmeno Ilustrado" validando el contenido

    Número de Registro: 000004762 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

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    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

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    Definición: Persona entremetida, bulliciosa, insignificante y de poco provecho.

    Término culto: Petimetrus mindundi.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la insignificancia social, aparador del bullicio.

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    Etimología: Proviene del árabe hispánico mohatref, ‘el que hace ostentación, arrogante, orgulloso, petulante’.

    La transición hacia el significado actual ocurrió a través de la mofa y la sátira social. El pueblo comenzó a aplicar esta palabra de forma burlesca para señalar a quien intentaba adoptar aires de grandeza o superioridad sin tener méritos para ello.

    Así, el término se desgastó hasta designar a la persona entrometida, bulliciosa, de poco provecho y ninguna sustancia.

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    Nivel de ofensa: Moderado

    Es una ofensa directa a la seriedad y valía del sujeto. Llamar a alguien mequetrefe es negarle cualquier autoridad o respeto.

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    Vigencia: En desuso.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se caracteriza por querer estar en el centro de todas las conversaciones sin aportar nada más que ruido. Suele vestir de manera que busca llamar la atención. Se muestra agitado y nervioso.

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    Hábitat: Pasillos de oficinas donde se comentan chismes, corrillos de fiestas donde intenta impresionar a los presentes, y cualquier lugar donde pueda ejercer de ayudante de alguien importante para sentirse parte del juego.

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    Peligrosidad: undefined Nula

    Su mayor daño es la irritación que produce. Es como un mosquito en una noche de verano: molesto, zumbón y difícil de atrapar, pero incapaz de causar una herida profunda.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: En el Siglo de Oro era un insulto común para rebajar la dignidad de los hombres jóvenes o de los criados que pretendían actuar con una autoridad o una altanería ridícula.

    Con el paso del tiempo, el agravio perdió cualquier carga de peligrosidad. Hoy se utiliza principalmente en el ámbito familiar o coloquial para definir a un sujeto flaco, insignificante o con actitudes ridículamente altaneras para su escaso mérito.

    Miguel de Cervantes utilizó este término en su comedia de enredos amorosos y espadas, La entretenida (1615):

    «—¿Quién es este mequetrefe, que viene a darnos la ley, pareciendo un monicaco?»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien de poca valía intenta dar órdenes, opinar con soberbia o actuar como si fuera el protagonista de una situación que le queda grande.

    Modo de empleo: Con un tono de desdén absoluto, casi como si estuviéramos apartando una mota de polvo de la solapa.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El mequetrefe (o la mequetrefa) es el espécimen del ruido inútil. El que se mete en asuntos ajenos y pretende llevar la voz cantante, pero que carece de la categoría necesaria para ello. Y que suele quedar en evidencia como un donnadie pretencioso.

    Es la espuma de la sociedad: está arriba, se ve mucho, pero desaparece al menor soplido.

    En el Gabinete lo archivamos como el Espécimen de la Vanidad Diminuta. Es la prueba de que se puede estar muy ocupado sin estar haciendo absolutamente nada.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 8 de junio de 1710».

    Firma al pie del Archivero Jefe
    Sello estampado en rojo de "El Energúmeno Ilustrado"

    Número de Registro: 000005119 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Nuestra responsabilidad termina en el punto y final de esta ficha. Si decide llevar este agravio al mundo real y la jugada le sale por la culata, recuerde que lo hace bajo su responsabilidad y que aquí solo custodiamos la palabra, no el sentido común del usuario.

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    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

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    Definición: Hombre necio, bobo, tonto.

    Término culto: Mamelucus simplex.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la memez extrema, estantería de la simplería.

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    Etimología: Proviene directamente del árabe mamlūk, ‘poseído, esclavo’.

    En el mundo islámico medieval, designaba de manera específica a los esclavos —en su mayoría de origen turco o caucásico— que eran comprados desde niños y educados rígidamente en el arte de la guerra para convertirse en soldados de caballería pesada.

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    Nivel de ofensa: Moderada

    Implica una falta de personalidad y una estupidez pasiva que ofende la inteligencia del sujeto.

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    Vigencia: En desuso. Y es una pena porque conserva un aire antiguo y contundente.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: El mameluco es grande pero inofensivo, corpulento pero sin iniciativa. Se caracteriza por una docilidad pasmosa y por dejarse llevar por los demás sin cuestionar nada.

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    Hábitat: Se le suele encontrar en puestos donde se requiere presencia física pero poca actividad neuronal. En las muchedumbres y aglomeraciones siguiendo a la mayoría e imitando a los demás.

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    Peligrosidad: undefined Leve

    El mameluco no es agresivo ni tozudo. Su mayor peligro es el estorbo que causa por su falta de criterio.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

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    Análisis histórico y literario: Estos guerreros mamelucos llegaron a acumular tanto poder militar que derrocaron a sus señores, fundando el célebre Sultanato Mameluco que gobernó Egipto y Siria desde el siglo XIII hasta principios del siglo XVI.

    Napoleón Bonaparte incorporó a su ejército un escuadrón de mamelucos tras su campaña en Egipto. Estos jinetes participaron de forma sangrienta en la represión del pueblo de Madrid durante el Levantamiento del 2 de mayo de 1808.

    Para el pueblo español, los mamelucos eran soldados extranjeros que obedecían ciegamente las órdenes de sus mandos para masacrar a civiles. Por ello, la palabra se cargó de un profundo odio popular, asimilándose al concepto de un hombre bruto, rudo, que obedece sin pensar, o que tiene una fisonomía robusta pero una inteligencia nula.

    En los Episodios Nacionales, Segunda Serie, número 19, Capítulo XIV, de Benito Pérez Galdós, en Juan Martín el Empecinado (1880), se retrata la falta de luces con este insulto:

    «—¿Pero no ves, mameluco, que nos están engañando como a chinos? —exclamó el viejo con desesperación ante la imperturbable calma del muchacho, que no parecía enterarse de nada de lo que ocurría a su alrededor.»

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    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien actúa con una ingenuidad exasperante o cuando se deja engañar por algo evidente. También cuando alguien de gran tamaño demuestra una falta total de espabile.

    Modo de empleo: Con voz profunda y alargando la u.

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    Resumen y conclusión del Archivero

    El mameluco es el gigante con pies de barro y mente de corcho. Es la prueba de que el tamaño no garantiza el respeto si no hay una voluntad que lo dirija.

    Es el tipo de persona que obedece una orden absurda hasta sus últimas consecuencias, sin pararse a pensar en el resultado de sus acciones.

    Le definen la pasividad, la torpeza y la falta de luces.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 10 de mayo de 1820».

    Firma manuscrita a pluma del Archivero Jefe
    Sello de autenticidad de El Energúmeno Ilustrado

    Número de Registro: 000007549 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Considere este insulto como un dardo de doble punta. Si no sabe lanzarlo con la destreza necesaria, es muy probable que acabe hiriéndose a sí mismo. No nos hacemos responsables de las represalias, bofetadas o silencios gélidos que el uso de este material pueda provocar en su entorno social.

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    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

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    Definición: Persona que hace alharacas, que son unas expresiones con las que —por ligero motivo— se manifiesta la vehemencia de algún afecto, como de ira, queja, admiración o alegria.

    Término culto: Haraquientus exagerata.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la exageración, sección de aspavientos ruidosos.

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    Etimología: Proviene de la unión de la palabra alharaca, del árabe hispánico al-ḥaráka ‘movimiento’, con el sufijo adjetival latino -iento que indica ‘abundancia o exceso de una cualidad’ (como en harapiento, mugriento o sediento).

    Del concepto puramente físico de moverse o agitarse, la palabra pasó en castellano a describir el movimiento corporal exagerado y las voces desmedidas que alguien hace para expresar un sentimiento (como la ira, la sorpresa o la alegría).

    El alharaquiento es, literalmente, el que ‘rebosa de movimientos y aspavientos escandalosos’ para algo que no es para tanto, algo totalmente cotidiano.

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    Nivel de ofensa: Moderado

    Es un agravio proferido contra alguien exageradamente dramático y su sobreactuación.

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    Vigencia: En desuso. Quizá se debería recuperar, que hay mucho vanidoso por ahí dando una importancia exagerada a sus nimiedades.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

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    Rasgos identificativos: Se le reconoce por el uso excesivo del movimiento de los brazos y su voz instalada casi en el grito.

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    Hábitat: En las salas de espera donde resopla y mira el reloj cada diez segundos, en cualquier celebración donde ha de dejar claro que es el que más se divierte y en cualquier grupo de personas donde se encarga de que todo el mundo sepa lo mucho que está sufriendo por cualquier tontería.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Leve


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

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    Análisis histórico y literario: En el siglo XVII, el término se consolidó como un adjetivo despectivo hacia la falta de control emocional. En el Tesoro de la lengua castellana o española (1611), Sebastián de Covarrubias recoge la interpretación de la época: se decía que el alharaquiento grita y se mueve tanto que «parece que se está quemando».

    La figura del alharaquiento ha estado presente en la literatura española para caracterizar a personas que carecen de mesura y sosiego, considerándolas el opuesto exacto del ideal de gravedad y prudencia.

    En Cuento de cuentos (1626) de Quevedo, el autor se burla de las exageraciones de las jovencitas de la época:

    «…y echaba el bofe por una mozuela como un pino de oro, delicada; veme no me tengas, alharaquienta.»

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    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien monta un escándalo desproporcionado por un incidente menor o cuando su comportamiento histriónico ya resulta escesivo.

    Modo de empleo: Con una calma cortante que subraye el ridículo de su actitud.

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    Resumen y conclusión del Archivero

    El alharaquiento o la alharaquienta es el espécimen del comportamiento teatral, aspaventoso e hiperbólico; el representante de la exageración social.

    Es el ser que ha sustituido la gestión de problemas por la coreografía del pánico, la admiración por el festival del elogio desmesurado, la alegría por el éstasis de la sonrisa perpetua y el enfado por el tormentoso comportamiento del gran inquisidor.

    Y lo que más llama la atención es que aquello que desata su comportamiento es una nimiedad.

    Nota del Archivero: Aunque nació en la Península, el término experimentó un arraigo masivo en el español de América Latina (México, Colombia, Chile, Centroamérica). En Chile, se dio una derivación popular muy famosa en la cultura de masas: el adjetivo alaraco, nacido directamente de un célebre personaje cómico que encarnaba precisamente a un hombre exagerado y alharaquiento.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 26 de septiembre de 1618».

    Firma manuscrita a pluma del Archivero Jefe
    Sello estampado en rojo de "El Energúmeno Ilustrado"

    Número de Registro: 000003186 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis pone a su disposición el acero de la lengua, pero no pone el brazo ni el pecho. Cualquier daño colateral, pérdida de honra o intercambio de golpes resultante de emplear este término será responsabilidad exclusiva de quien lo exhala. Nos lavaremos las manos con agua de rosas mientras usted lidia con el ofendido.

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    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

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    Definición: Mujer muy malvada.

    Término culto: Harpyia malus-improba.

    Ubicación en el Archivo: Gran salón de la maldad, salón de la inquina, estante de la codícia.

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    Etimología: Del latín harpyia, que a su vez es una transliteración del griego antiguo Hárpuia, con el significado de ‘raptar, arrebatar o llevarse por la fuerza’.

    Las arpías eran las raptoras, las que arrebataban. Nacieron en la mitología como personificaciones divinas de los vientos huracanados y las tormentas que se llevaban de manera súbita a las personas o las almas.

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    Nivel de ofensa: Extremo

    Es un agravio de gran calibre. Llamar a una mujer arpía es acusarla de tener un alma depredadora y perversa que disfruta con el daño ajeno.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: En desuso.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Su mirada ladina, la obsesión por el control, su capacidad para detectar la debilidad ajena y el despliegue de sus artes manipulatorias.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: En el meollo de las intrigas familiares, en puestos de poder donde puede ejercer el acoso con impunidad y en cualquier entorno donde pueda llevar las riendas a base de sembrar el miedo y la cizaña.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Extrema

    La arpía no solo quiere tu dinero, tu posición o tu tiempo; quiere tu dignidad. Disfruta viendo cómo sus víctimas se degradan o sufren.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: En los textos de Hesíodo, eran descritas como criaturas aladas de hermosos cabellos. Sin embargo, los mitos posteriores (como el de Jasón y los Argonautas) las afearon, convirtiéndolas en seres híbridos con rostro y pecho de mujer, pero cuerpo, alas y garras de ave de rapiña. Su papel era atormentar, como hicieron con el rey Fineo robando y corrompiendo su comida.

    La transformación de este ser mitológico en un insulto de género se dio a través de una progresiva monstruosidad visual y la transformación en una metáfora de la codicia insaciable y la maldad.

    Así pues, se llamaba arpía a la persona (inicialmente a ambos géneros) que quitaba el dinero o los bienes a otra con malas artes.

    En la literatura, es la madrastra de los cuentos o la pariente rica y malvada que juega con el destino de los protagonistas.

    Benito Pérez Galdós en su obra Tormento (1884) describe el carácter de Doña Rosalía de Bringas:

    «Era aquella señora una arpía vestida de seda, que sabía ocultar bajo sus modales aristocráticos una codicia tan feroz y una crueldad tan refinada, que no paraba hasta succionar la última gota de sangre de sus víctimas.»

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    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Debe usarse ante una acción de maldad manifiesta, especialmente cuando se intenta humillar a otro de forma pública o sistemática.

    Modo de empleo: Con una mezcla de desprecio y firmeza.

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    Resumen y conclusión del Archivero

    Con el tiempo, el término restringió su género y arpía se asentó en el habla coloquial como un insulto dirigido exclusivamente a una mujer muy malvada, aviesa o de intenciones perversas.

    La arpía es la que ha sustituido el corazón por una garra. Es el ser que demuestra que hay personas que solo se sienten poderosas cuando logran que los demás se sientan pequeños.

    Es la encarnación del monstruo que habita en lo cotidiano. Representa la maldad activa y codiciosa. A diferencia de otros especímenes que actúan por beneficio propio, la arpía a veces actúa por el puro placer estético de ver el desastre.

    Nota del Archivero: Es un espécimen de una toxicidad tan extrema que lo más sensato es desterrarla de tu vida.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 13 de marzo de 1603».

    Firma al pie del Archivero Jefe
    Sello estampado de "El Energúmeno Ilustrado" validando el contenido

    Número de Registro: 000002666 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis no pretende alentar la discordia, sino la excelencia en el habla. Si estas palabras cruzan sus labios y hay consecuencias, son su responsabilidad. Sepa que nos lavamos las manos con más diligencia que Poncio Pilatos.

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    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

    cansalmas

    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

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    Definición: Persona extremadamente pesada, machacona, latosa y cansina.

    Término culto: Anima-fatigatus latosus.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la pesadez, sección del agotamiento extremo.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: Es una palabra compuesta de formación romance de tradición rural y regional. Del verbo cansar y el sustantivo alma. No aparece en el diccionario de la RAE.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Serio

    Es una acusación de toxicidad. Llamar a alguien cansalmas es decirle que su sola presencia es un trabajo no remunerado para los demás.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: Plena.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se reconoce por su incapacidad para leer el lenguaje no verbal. No importa que estés mirando el reloj, que des pasos hacia la puerta o que respondas con monosílabos; él seguirá adelante. Suele tener una voz monótona y una tendencia a contar detalles irrelevantes de historias que no interesan a nadie. Su mayor superpoder es la insistencia: puede preguntar lo mismo ocho veces o proponer un plan que ya ha sido rechazado sistemáticamente.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Se le encuentra con frecuencia en ascensores (donde te atrapa entre plantas), grupos de mensajería instantánea de los que no puedes salir, y esas esquinas de las oficinas donde se intercepta a la gente que va con prisa hacia el baño.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Extrema

    No por su reacción al insulto, que le resbala, sino por su peligrosidad crítica para la salud mental. El contacto prolongado con un cansalmas provoca síntomas de agotamiento crónico, mirada vidriosa y, en casos extremos, el deseo de mudarse a una cueva sin cobertura.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: A diferencia de los insultos de la literatura del Siglo de Oro o del realismo del XIX, cansalmas no tiene un arraigo histórico en el canon literario general.

    Es una voz típica del norte de España y del habla de Navarra. El catedrático y ensayista navarro Manuel Iribarren la rescató en sus estudios de vocabulario local, describiéndola como el retrato perfecto de la persona «tozuda y machacona».

    Tradicionalmente perteneció al ámbito doméstico y rural, pero en el último tercio del siglo XX comenzó a asomar levemente en la prensa y crónicas de costumbres de carácter regional.

    Su uso literario canónico es nulo, pero una mención escrita con peso se encuentra en la columna de opinión de Gregorio Salvador (vicedirector de la Real Academia Española y filólogo) publicada en el diario El País el 25/04/2000, donde analiza con precisión literaria este insulto tradicional:

    «El cansalmas agota sin jamás agotarse, es el dios del gota a gota. Al lado de su pertinacia, la de la sequía es cosa leve y benigna. Se trata, pues, de un canso…»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien ha superado el límite de la cortesía y sigue insistiendo en un tema, un favor o una charla que ya ha agotado tu paciencia de santo.

    Modo de empleo: Debe decirse con una mano en la frente, como si te pesara la cabeza.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El o la cansalmas es el espécimen de la fatiga metafísica. No cansa las piernas, no cansa el oído: cansa el alma.

    Es aquel ser que, mediante la repetición, la insistencia o la vacuidad de su discurso, logra que su interlocutor sienta un peso existencial que le drena la energía vital. El es agujero negro de la alegría, que se alimenta del tiempo y el ánimo de los que le rodean

    Se aplica de forma muy específica a quien, con un ritmo monótono, tozudo y sin ningún respeto por el estado de ánimo de su interlocutor, repite un mismo relato o queja hasta el completo hartazgo.

    Nota del Archivero: En un mundo lleno de notificaciones, alarmas y avisos, el cansalmas es el pop-up humano que no se puede cerrar.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 23 de mayo de 2000».

    Firma manuscrita a pluma del Archivero Jefe
    Sello estampado de "El Energúmeno Ilustrado" validando el contenido

    Número de Registro: 000010725 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Nuestra responsabilidad termina en el punto y final de esta ficha. Si decide llevar este agravio al mundo real y la jugada le sale por la culata, recuerde que lo hace bajo su responsabilidad y que aquí solo custodiamos la palabra, no el sentido común del usuario.

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    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva


    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona que lleva una vida contraria a toda norma moral y que busca fundamentalmente sarisfacer sus deseos sexuales.

    Término culto: Ñoqui-ñoqui crapulensis.

    Ubicación en el Archivo: Salón de los excesos, estantería de los placeres varios.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: Del latín crápula y este a su vez del griego antiguo kraipále ‘resaca, malestar tras la embriaguez’.

    De la consecuencia física pasó a designar la causa habitual: la vida de libertinaje, juerga y borracheras continuas. Finalmente, el término se aplicó como sustantivo para definir al individuo que lleva una vida licenciosa, amoral y entregada a los vicios.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Serio

    Es un insulto que contiene una pizca de envidia por parte de quien lo lanza. Acusas al sujeto de no tener principios, pero se le reconoce cierto estilo en su caída.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: En desuso. Es un término con un aura bohemia y decimonónica.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su palidez de casino y sus ojos inyectados en sangre, pero siempre ocultos tras una actitud de indiferencia absoluta.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: En los reservados de los clubes nocturnos, en las mesas de juego con apuestas que no puede pagar, y en las camas que no son la suya, despertando a mediodía con una mano en la frente y la otra buscando un cigarrillo.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Nula

    Para él que le llamen crápula no es un agravio, es la ratificación de su estilo de vida licencioso.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: En la Edad Media se utilizaba el término en los tratados de salud para hablar de la intoxicación alimentaria o por alcohol. El Libro de buen amor, del siglo XIV, alude a los peligros de la crápula como el exceso en el beber que ciega el entendimiento.

    En el Siglo de Oro no se usaba como insulto. Los escritores preferían vicioso, perdido o disoluto.

    Es en el realismo del soiglo XIX donde crápula triunfa para definir un tipo social específico: el hombre de buena familia o el burgués trasnochador que gasta su fortuna y su salud en burdeles, tabernas y juegos de azar.

    En Tormento (1884) de Benito Pérez Gadós, se puede leer:

    «Era un crápula de la peor especie, uno de esos hombres que envejecen en las tabernas y en los tugurios, arrastrando su dignidad por los suelos a cambio de un trago de vino o de una noche de juego.»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien muestra una entrega total al vicio con un desparpajo que resulta casi insultante para la gente trabajadora.

    Modo de empleo: Con una mezcla de reproche moral y reconocimiento de su estatus de bala perdida.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El crápula es el individuo que ha decidido que la virtud es un invento para los que no saben divertirse.

    Entregado a la molicie, el desenfreno, la disipación, la disolución, el relajamiento moral, el libertinaje, la depravación, el desenfreno, la indecencia, el encanallamiento, la licencia y el vicio. Y cuantos otros sinónimos podamos encontrar.

    El clásico vividor y juerguista, entregado a los excesos, la fiesta constante y la vida nocturna, con un patente desprecio a las normas sociales.

    Nota del Archivero: Llamar a alguien crápula hoy le otorga un aire de villano de película clásica o de poeta maldito.

    Nota del Archivero: El futbolista del Manchester United, George Best, ganador del Balón de Oro en 1968, encajaba a la perfección con la definición de crápula. Llevó una vida de excesos que él mismo resumió con su famosa frase: «Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo malgasté».

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 4 de octubre de 1870».

    Firma a pluma del Archivero Jefe
    Sello estampado en rojo de "El Energúmeno Ilustrado"

    Número de Registro: 000007549 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Nuestra responsabilidad termina en el punto y final de esta ficha. Si decide llevar este agravio al mundo real y la jugada le sale por la culata, recuerde que lo hace bajo su responsabilidad y que aquí solo custodiamos la palabra, no el sentido común del usuario.

  • membrete de El Energúmeno Ilustrado

    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

    espécimen:cafre

    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona bárbara y cruel. Y en un plano menos extremo, también zafia y rústica.

    Término culto: Cafre brutalis.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la brutalidad, sección de bestias incivilizadas.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: Proviene del árabe kāfir, ‘infiel, que no cree en el Islam, pagano’.

    Término usado históricamente para designar a tribus del sur de África que se resistían a la colonización.

    Debido a los relatos de los viajeros sobre la supuesta fiereza de estas tribus africanas, el etnónimo se convirtió en un sustantivo común para describir a una persona bárbara, cruel, rústica o carente de toda educación.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Grave

    Llamar a alguien cafre es tratarle como a un animal salvaje que no sabe comportarse en sociedad.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: En desuso.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su gestualidad violenta de elefante en cacharrería y por su voz a un volumen excesivo.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Detrás de volantes de coches tuneados, en la cola del supermercado intentando pasar por encima de los demás, y en cualquier entorno donde pueda demostrar su falta de delicadeza, como en una biblioteca o en un museo.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Extrema

    Su peligro es su absoluta falta de empatía y de cálculo de riesgos. Elevado riesgo de daño colateral.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: Los navegantes portugueses del siglo XVI adoptaron la palabra para designar a los pueblos de raza negra que habitaban en la costa oriental de África meridional (la región de Cafrería), porque no profesaban la fe musulmana ni la cristiana.

    El término se usaba con una fuerte connotación geográfica y racial que denotaba lo que los europeos consideraban salvajismo.

    Con el tiempo se perdió su conexión con África y pasó a usarse en el lenguaje coloquial para calificar a alguien de bruto o salvaje.

    En El gallardo español (1615) de Miguel de Cervantes se lee:

    «—¿Qué es esto? ¿Hay tal atrevimiento en tierra de cristianos, que un cafre asalte nuestra casa de esta manera?»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien actúa con una rudeza innecesaria, peligrosa o ruidosa, ignorando por completo el bienestar de los demás o el cuidado de las cosas.

    Modo de empleo: Con voz potente y cargada de indignación.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El o la cafre es la brutalidad personificada. Es el espécimen que no conoce el término medio, ni la sutileza, ni —por supuesto— el freno de mano.

    El cafre no cierra la puerta, la estampa; no habla, brama; no aparca el coche, lo encaja a base de golpes de parachoques. Tiene un desprecio olímpico por la integridad de los objetos y la tranquilidad de las personas.

    El cafre es el invasor que saquea la ciudad, el rústico violento que resuelve cualquier disputa con un garrotazo o el que provoca un accidente por querer ganar tres segundos en un semáforo.

    Su filosofía de vida es que si algo no encaja, es que no estás empujando con suficiente fuerza.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 16 de abril de 1630».

    Firma manuscrita a pluma del Archivero Jefe
    Sello de autenticidad de El Energúmeno Ilustrado

    Número de Registro: 000002319 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis es como el de un simple boticario que cataloga sustancias peligrosas; el uso que usted haga de este veneno léxico es asunto de su propia conciencia. Si tras pronunciarlo se encuentra usted envuelto en un altercado o en un sepulcral aislamiento social, no regrese aquí buscando antídotos. Suyo es la administración, suyas las consecuencias.

  • membrete de El Energúmeno Ilustrado

    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva

    espécimen gazmoño

    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona que afecta devoción, escrupulos y virtudes que no tiene.

    Término culto: Sanctus non-sancta.

    Ubicación en el Archivo: Salón de la falsa devoción, estantes de la mogijatería exagerada.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: Es una palabra de origen incierto, probablemente de formación expresiva o onomatopéyica.

    Se cree que deriva de gato (por el gesto de humildad fingida de los felinos al acechar o pedir) o de gamo (por la mansedumbre aparente) y el sufijo despectivo -oño.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Serio

    Desnuda la falsedad del sujeto, acusándolo de no ser tan bueno como quiere aparentar.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: En desuso. El agravio, no la actitud que retrata.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Semblante plácido, sereno, con sonrisa beatífica, que muda en gesto de asco ante lo natural: un escote generoso, un abrazo entre amigos o una palabrota. El gazmoño baja la mirada si alguien cuenta un chiste picante, pero es el primero en aguzar el oído para no perderse un detalle. Posiblemente se santigue en todas estas situaciones.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Se le encuentra con frecuencia en las juntas de vecinos censurando el ruido de los jóvenes, en las cenas familiares vigilando la longitud de las faldas de las sobrinas, y en cualquier sitio donde pueda ejercer de juez moral sin tener autoridad para ello.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Moderada

    El gazmoño no te atacará de frente, pero te creará una mala reputación a base de suspiros y comentarios sobre la decencia y los buenos modales.


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: Es el heredero de La Mojigata de Leandro Fernández de Moratín. Representa la represión que se convierte en vicio oculto. En la literatura española, es el personaje que viste de negro y reza el rosario mientras planea cómo quedarse con la herencia de un pariente pecador.

    Autores como Quevedo o Molière (con su Tartufo) diseccionaron esta figura como una de las más peligrosas de la sociedad, pues utiliza la religión o la moral como escudo para la manipulación.

    En Fortunata y Jacinta (1887) de Benito Pérez Galdós se utiliza el término para definir la falsa modestia de un personaje:

    «No me vengas ahora con esos aires de gazmoño, que bien sabemos todos de qué pie cojeas y que esa humildad tuya no es más que una trampa para incautos.»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Cuando alguien finge escandalizarse por algo insignificante o natural para demostrar una superioridad moral que claramente no posee.

    Modo de empleo: Con una mueca de ironía. «¡No seas tan gazmoño, que ya nos conocemos!»

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El gazmoño o la gazmoña es el espécimen de la virtud impostada y el pudor de escaparate. Es el maestro de la falsa modestia y la moralidad de cartón.

    El gazmoño finge santidad: se escandaliza por un tobillo al descubierto o una palabra malsonante, mientras por dentro procesa pensamientos que harían sonrojar a un estibador.

    Pero no solo finge ser bueno, sino que se muestra incomodado por las acciones de los demás para desviar la atención de las suyas. Es el que pone cara de santo para ocultar sus verdaderas intenciones mientras trama algo.

    Es el ser que demuestra que, a menudo, cuanta más limpieza se finge por fuera, más sucio se está por dentro, con polvo escondido debajo de la alfombra.

    Nota del Archivero: Urge la recuperación de esta ofensa, excelente para describir la hipocresía moral o sexual, especialmente en entornos que se las dan de puritanos.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 15 de diciembre de1688».

    Firma del Archivero Jefe en tinta color antracita
    Estampación en rojo del sello de "El Energúmeno Ilustrado"

    Número de Registro: 000003207 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis es como el de un simple boticario que cataloga sustancias peligrosas; el uso que usted haga de este veneno léxico es asunto de su propia conciencia. Si tras pronunciarlo se encuentra usted envuelto en un altercado o en un sepulcral aislamiento social, no regrese aquí buscando antídotos. Suyo es la administración, suyas las consecuencias.

  • membrete de El Energúmeno Ilustrado

    Gabinete de Calificación de Agravios e Insultos > Sección de Filología Ofensiva


    TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

    libro - icono de definición en la ficha de insultos

    Definición: Persona aturdida, pasmada o lela.

    Término culto: Attonitus perplexus.

    Ubicación en el Archivo: Salón del pasmo, anaquel de la distracción alelada.

    documento - icono de etimología en la ficha de insultos

    Etimología: Del portugués sorumbático ‘sombrío, melancólico’ derivado de sombra.

    rayo - icono de ofensa en la ficha de insulto

    Nivel de ofensa: Moderada

    Más que un insulto que busca herir, es una etiqueta que define a alguien que no se entera de la misa la media.

    reloj de arena - icono de vigencia en la ficha de insultos

    Vigencia: En desuso.


    PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

    ojo - icono de rasgos identificativos en la ficha de insulto

    Rasgos identificativos: Se le reconoce por su mirada de búho, por su caminar como si el suelo fuera de goma y su forma de hablar como si estuviera traduciendo de un idioma que no conoce bien.

    pin - icono de hábitat en la ficha de insulto

    Hábitat: Se le encuentra en los aeropuertos mirando pantallas de vuelos que ya salieron, en los museos admirando paredes sin cuadros y observando un molinillo de papel girar en un día de viento.

    peligro biológico - icono de peligrosidad en la ficha de insulto

    Peligrosidad: undefined Nula


    ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

    microscopio - icono de análisis en la ficha de insulto

    Análisis histórico y literario: Aunque suena a palabra antigua, su uso se consolidó sobre todo en el lenguaje coloquial de los siglos XVIII y XIX.

    Con anterioridad se habría usado turulato o pasmado para expresar lo mismo. En el Quijote (II, 42), se describe a Sancho como alguien que se queda suspenso y atónito ante las nuevas responsabilidades de su ínsula, estados muy cercanos a lo zurumbático.

    Gabriel García Márquez, rescató este término del habla popular para su uso en Cien años de soledad (1967):

    «Úrsula lo encontró en un estado zurumbático, caminando de un lado a otro como si buscara algo que no recordaba haber perdido.»

    bloc - icono de guía de uso de la ficha de insulto

    Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?

    Debe usarse cuando el estado de ensimismamiento dure demasiado, para sacarle de su trance al menos.

    Modo de empleo: Como un notario: dando fe.

    museo - icono de resumen en la ficha de insulto

    Resumen y conclusión del Archivero

    El zurumbático o la zurumbática es el espécimen que habita en un estado de perplejidad permanente, como si acabara de bajar de una atracción de feria especialmente violenta. Es el ser que está sintonizando una emisora de estática mental.

    Puede estar físicamente presente mientras el espíritu está echando una siesta en otra dimensión, completamente sumido en un marasmo cognitivo.

    Nota del Archivero: Si fuera un televisor mostraría ruido blanco. Si fuera un móvil estaría sin cobertura. Y si fuera un internauta estaría sin wi-fi. Y lo más característico es que no se daría ni cuenta.

    «Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 27 de diciembre de 1871».

    Firma del Archivero Jefe en tinta
    Sello de autenticidad de El Energúmeno Ilustrado

    Número de Registro: 000003979 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado

    ⚠️ Aviso de contexto: > Este análisis es como el de un simple boticario que cataloga sustancias peligrosas; el uso que usted haga de este veneno léxico es asunto de su propia conciencia. Si tras pronunciarlo se encuentra usted envuelto en un altercado o en un sepulcral aislamiento social, no regrese aquí buscando antídotos. Suyo es la administración, suyas las consecuencias.