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AVARO
TAXONOMÍA DEL IMPROPERIO

Definición: Persona con un afán desmedido de poseer riquezas y adquirir riquezas y aesorarlas.
Término culto: Avaris rácana.
Ubicación en el Archivo: Sala de la posesión, área del puño cerrado.

Etimología: Del latín avarus, que a su vez deriva de avere ‘ansiar, desear con vehemencia’. No es solo querer tener; es el miedo agónico a dejar de tener.
Tiene un deseo desmedido de poseer, no solo dinero, sino cualquier bien, con la particularidad de que su afán es retener lo que tiene, más que disfrutarlo.

Nivel de ofensa:
Serio
Llamar a alguien avaro es decirle que prefiere el brillo del metal al calor humano.

Vigencia: Plena. El avaro es un clásico que no pasa de moda; solo ha cambiado el cofre de madera por la aplicación del banco que consulta quince veces al día para asegurarse de que sus dígitos no se han movido.
PERFIL ACREEDOR AL VILIPENDIO

Rasgos identificativos: Se le reconoce porque se está palpando constantemene el bolsillo para comprobar que la cartera sigue ahí y por una habilidad sobrenatural para desaparecer justo cuando llega la cuenta.

Hábitat: Cerca de las ofertas de próxima caducidad en el supermercado y en las casas donde en invierno se ve el vaho al hablar porque la calefacción es un lujo innecesario.

Peligrosidad:
Moderada
Baja para el cuerpo, alta para la convivencia.
ANÁLISIS DEL ÍNCLITO GABINETE

Análisis histórico y literario: La avaricia ha sido calificada como uno de los siete pecados capitales y ha sido considerada el vicio más ridículo y destructivo para la sociedad por romper el flujo de la economía y de la caridad cristiana
En la literatura se convirtió en un arquetipo cómico y trágico. Se le retrataba como alguien que muere de hambre teniendo las arcas llenas, una paradoja que fascinaba a los moralistas.
En la literatura española, es el Clérigo de Maqueda que mataba de hambre al Lazarillo de Tormes, guardando los panes en un arca como si fueran reliquias sagradas.
En El Buscón (1626), Quevedo creó la descripción más famosa de la avaricia extrema en la literatura española a través del personaje del dómine Cabra:
«Él era un clérigo cerbatana, largo solo en el talle, una cabeza pequeña, pelo bermejo… los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y escuros… él era archipobre y protomiseria; un avaro de marca mayor.»

Guía de uso: ¿Cuándo y cómo proferirlo?
Debe usarse cuando se observa un acto mezquino de avaricia, como llevarse un puñadito de servilletas de papel del bar para ahorrar la propias.
Modo de empleo: De golpe, como para hacer que desista en su actitud.

Resumen y conclusión del Archivero
El avaro o la avara es el espécimen para el que la posesión es un fin en sí mismo, convirtiendo su vida en un almacén de recursos que nunca utilizará. Se distingue del codicioso en que este último desea lo ajeno, mientras que el avaro se obsesiona con no soltar lo propio.
Es capaz de caminar cinco kilómetros bajo la lluvia por ahorrarse diez céntimos en el pan, ir vestido de cualquier manera por no gastar en ropa y usar el mismo par de zapatos hasta que las suelas parezcan papel de liar.
«Dado en el Gabinete de Agravios e Insultos a 27 de abril de 1530».


Número de Registro: 000001889 | Catálogo de Ofensas Lacerantes | El Energúmeno Ilustrado
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