
Gabinete de Estudio de Agravios e Insultos > Sección de Comparativa de la Ofensa
EL PRIMER GILIPOLLAS

sta es la historia del primer gilipollas. No la del primero que se comportó como tal, que ése a saber.
Es la historia del primero que recibió tal nombre. O es lo que dicen algunos sobre el origen etimológico del término.
Y tampoco, pues está considerada como una leyenda urbana. Parece ser que lo único cierto es que el personaje sí que fue una persona real.
Pero qué mas da, dejamos constancia de la historia y ya está.
Se cuenta que en el Madrid del siglo XVI / XVII vivía un alto cargo del Consejo de Hacienda llamado Baltasar Gil Imón de la Mota que tenía tres hijas en edad casadera, que la gente consideraba tontas y poco agraciadas.
También se dice que en aquella época, a las jóvenes se les llamaba coloquialmente pollas (o pollitas).
Dice la leyenda que cada vez que el hombre aparecía en una fiesta escoltado por sus hijas en busca de pretendientes, la gente murmuraba con sorna: «Ahí viene don Gil con sus pollas».
Y que, su comportamiento intentando «colocar» a sus hijas, era considerado como lo que hoy llamaríamos una gilipollez.
También se dice que, con el tiempo, la frase se contrajo y se convirtió en el insulto que conocemos.
Ya está, ahí queda dicho. El verdadero origen etimológico se puede leer en la ficha de gilipollas.
«Dado en el Gabinete de Estudios Avanzados de la Ofensa a [Sin fechar]».
POR LA BRIGADA DE AMANUENSES


Número de Registro: 000002190 | Fondo de Estudios del Agravio Insultante | El Energúmeno Ilustrado




