l Energúmeno Ilustrado hace saber a sus distinguidos lectores que el presente Archivo constituye un ejercicio de arqueología filológica y rescate de léxico olvidado, no una armería para el asalto verbal tabernario.  

Al deambular por nuestras dependencias el visitante acepta las siguientes premisas:

  • Propósito del Archivo: esta recopilación de agravios, denuestos y afrentas tiene como único fin el estudio histórico, el regocijo léxico y la preservación de la riqueza del castellano.
  • Neutralidad académica: los términos aquí recogidos son hijos de su tiempo. Documentar la injuria a lo largo de la historia no implica suscribir los prejuicios, sesgos o rancias costumbres de antaño, ni constituye un ataque personal hacia individuo o colectivo alguno.
  • Responsabilidad del usuario: si usted decide sustraer algún vocablo de este gabinete para lanzárselo a un semejante en el mercado, en el foro digital, en la plaza pública o donde quiera que sea, lo hará bajo su entera y exclusiva responsabilidad. Aquí analizamos el dardo, no elegimos la diana.
  • Exención de culpa: no nos hacemos responsables de los duelos a espada, bofetones de guante, ojerizas, querellas judiciales, narices rotas o cualquier otro efecto secundario que puedan derivarse de la aplicación práctica de estos insultos en la vida civil (pío, pío, que yo no he sío).

Si por algún singular motivo, y en pleno uso de sus facultades mentales, se dispone a lanzar una de las ofensas recogidas en este templo del escarnio y la ignominia, hágalo con la elegancia que su origen requiere. Valore la exquisitez en la injuria y la precisión en el desdén. No sea vulgar, sea un energúmeno, sí, pero sea siempre un energúmeno ilustrado.

Nota: Si usted carece de sentido de la ironía o sufre de una susceptibilidad gramatical aguda, le recomendamos abandonar estas estancias y consultar un diccionario estándar.

Gabinete de Descargo de Responsabilidades y Escaqueo | El Energúmeno Ilustrado